Investigadores del EPFL en Suiza desarrollaron una técnica de bioimpresión 70 veces más eficiente que permite crear una oreja de tamaño real con células vivas.
Un niño de Grütly, Santa Fe, murió por obstrucción de vías respiratorias al atragantarse con una bolita de vidrio. Fue trasladado de urgencia al hospital Samco de Esperanza.