Un equipo de paleontólogos de Argentina y Japón identificó una nueva especie de dinosaurio que habitó la Patagonia entre 66 y 70 millones de años atrás. El ejemplar fue bautizado como Kank australis y pertenece al grupo de los dromeosáuridos.
Un equipo de paleontólogos de Argentina y Japón identificó una nueva especie de dinosaurio que habitó la Patagonia entre 66 y 70 millones de años atrás. El ejemplar fue bautizado como Kank australis y pertenece al grupo de los dromeosáuridos, una familia de depredadores bípedos conocida por incluir a los velociraptores.
Los restos fósiles fueron encontrados en la Formación Chorrillo, cerca de El Calafate, en la provincia de Santa Cruz. El descubrimiento fue presentado en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology.
La investigación contó con la participación de especialistas del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN), la Fundación Félix de Azara y diversas instituciones científicas de Japón. Según explicaron los investigadores, los restos aparecieron dispersos en distintas campañas realizadas entre 2018 y 2025, lo que obligó a reconstruir lentamente la anatomía del animal a partir de fósiles encontrados en diferentes momentos.
Los científicos estimaron que este dinosaurio pesaba alrededor de 27 kilogramos y tenía un tamaño comparable al de un ñandú actual. A diferencia de los velociraptores clásicos, que poseían dientes afilados y serrados para desgarrar carne, Kank australis presentaba un hocico alargado con dientes cónicos de aproximadamente un centímetro de longitud. Esa característica llevó a los investigadores a considerar que tenía hábitos alimenticios diferentes y posiblemente estaba adaptado a capturar pequeñas presas en ambientes vinculados al agua, como ríos, lagunas y arroyos.
El nombre elegido para la nueva especie combina referencias culturales y geográficas. «Kank» significa «ñandú anciano» en lengua tehuelche o aonikenk, mientras que «australis» hace referencia al extremo sur de la Patagonia, donde fueron encontrados los fósiles. De esta manera, la denominación busca reflejar tanto la apariencia general del animal como la región donde habitó millones de años atrás.
Los paleontólogos Matías Motta y Federico Agnolín, investigadores del Museo Argentino de Ciencias Naturales que participaron en el estudio, destacaron la importancia de algunos restos hallados durante las expediciones. Según explicó Agnolín, una de las piezas fundamentales para comprender la anatomía del dinosaurio fue una vértebra cervical. “En el caso de Kank, una de las piezas más importantes fue una de las vértebras del cuello que nos brindó datos sobre el movimiento de este animal, lo encontramos prácticamente en medio de la nieve”, señaló el especialista.
Los investigadores remarcaron además que hasta ahora no existían registros de este tipo de dinosaurios en gran parte del sur argentino. “No teníamos registros de estos animales ni en la provincia de Chubut ni en Santa Cruz. Así que estamos completando un rompecabezas, que por ahora, teníamos prácticamente sin conocerse”, explicó Agnolín. El descubrimiento aporta nueva información sobre la diversidad de depredadores que habitaron la Patagonia durante los últimos millones de años del período Cretácico, poco antes de la extinción masiva que puso fin a la era de los dinosaurios.
