A partir de este miércoles, Hong Kong implementa una estricta normativa que prohíbe la fabricación, importación, venta, posesión y consumo de cigarrillos electrónicos en espacios públicos, con sanciones que incluyen multas elevadas y penas de prisión.
Hong Kong pondrá en vigor desde este miércoles una de las regulaciones más severas del mundo contra los cigarrillos electrónicos. La nueva legislación prohíbe de manera estricta la fabricación, importación, venta, promoción, posesión y consumo de estos dispositivos en espacios públicos, incluso en pequeñas cantidades, bajo sanciones que incluyen multas elevadas y posible prisión.
La normativa se sustenta en la Ordenanza de Salud Pública sobre Tabaco de 2021 y reformas posteriores, con las que el gobierno busca eliminar el mercado de dispositivos electrónicos, tabaco calentado y cigarrillos herbales. La región semiautónoma se sitúa así a la vanguardia de las restricciones globales contra el vapeo.
La ley define estos productos como cualquier artefacto capaz de generar aerosoles sin combustión directa, sus componentes y sustancias asociadas, como líquidos o cápsulas, así como materiales vegetales destinados a imitar el acto de fumar. Se prohíbe la entrada de estos artículos tanto para viajeros como por carga, con excepciones técnicas en tránsito aeroportuario.
Las infracciones por importación pueden acarrear multas de hasta dos millones de dólares hongkoneses (unos 255.000 dólares estadounidenses) y penas de hasta siete años de prisión. La producción, distribución o posesión con fines comerciales se sanciona con hasta 50.000 dólares hongkoneses (6.380 dólares estadounidenses) y seis meses de cárcel. Además, se refuerzan las restricciones sobre publicidad, promociones y entrega gratuita, especialmente a menores.
Los turistas también deben estar alerta: la simple tenencia en lugares públicos será sancionable. Portar cantidades reducidas de hasta cinco cápsulas o mililitros de líquido, o menos de 100 unidades de tabaco calentado o cigarrillos herbales, implicará una multa fija de 3.000 dólares hongkoneses (unos 382 dólares estadounidenses). Superar esos umbrales conllevará procedimientos judiciales, con posibles penas de hasta 50.000 dólares hongkoneses y seis meses de prisión.
Asimismo, queda prohibido consumir o portar dispositivos activados en cualquier espacio público, ampliando la restricción que antes se limitaba a zonas sin humo. Los productos con nicotina se consideran además venenos de categoría 1, lo que añade responsabilidades penales adicionales.
Un proveedor local del sector indicó que mantendrá su actividad pese al endurecimiento de las medidas: “La demanda seguirá existiendo y el mercado encontrará vías para adaptarse, aunque el entorno sea mucho más restrictivo”, afirmó.
Las autoridades subrayan que la veda se aplica también a turistas y advierten sobre controles en la frontera, en un contexto de creciente presión internacional contra estos dispositivos por su impacto en la salud, especialmente entre los más jóvenes.
El marco legal del vapeo en Asia presenta notables asimetrías. Mientras China continental permite la comercialización y consumo de cigarrillos electrónicos bajo algunas restricciones, Macao prohíbe la importación, exportación, fabricación, venta y distribución, pero tolera el uso individual. En contraste, países como Tailandia, Singapur e India imponen penas de hasta diez años de prisión por posesión.
