El INDEC informó una reducción de la pobreza en mayores de 65 años al 9.7%, aunque especialistas y defensores señalan inconsistencias metodológicas y una realidad cotidiana de pérdida de poder adquisitivo y dificultades en el acceso a la salud.
Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la pobreza entre las personas mayores de 65 años registró una caída significativa, al pasar del 17.6% en el segundo semestre de 2024 al 9.7% en el mismo período de 2025. La medición se basa en la capacidad de compra de los ingresos. Sin embargo, esta estadística contrasta con testimonios y análisis de otras instituciones que señalan una pérdida del poder adquisitivo de los haberes jubilatorios.
De acuerdo con el Boletín Estadístico de la Seguridad Social, en diciembre de 2025, 3.9 millones de jubilados percibían un promedio de $416,000 mensuales, mientras que 534,279 pensionados recibían $361,000. Para ese mismo mes, la Canasta Básica Total (CBT) del INDEC, que marca el umbral de pobreza, fue de $423,532.
Un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA), actualizado a febrero de 2026, indica que el haber mínimo jubilatorio viene perdiendo poder adquisitivo desde mediados de 2025. El documento señala que, incluyendo el bono compensatorio, el haber registró una caída del 8.1% en términos reales respecto a junio de 2024. Fernando Gallegos Piderit, autor del estudio, aclaró que la evolución del haber se mide contra el Índice de Precios al Consumidor (IPC), mientras que la pobreza se calcula con la CBT, la cual tuvo una evolución diferente en el período analizado.
Gallegos Piderit también destacó que la CBT utilizada actualmente se basa en una Encuesta de Gastos de los Hogares de 2004-2005, lo que podría significar que el patrón de gastos está desactualizado y afecta la correspondencia entre el índice y la experiencia real de los hogares.
Desde la práctica, Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad, manifestó a PERFIL que la caída reportada por el INDEC «no se entiende» y que, según su experiencia, la realidad es «totalmente lo contrario». Semino afirmó que la pobreza entre los adultos mayores es «mucho más que el dato oficial» y criticó que las mediciones no contemplen la pobreza multidimensional, como el acceso a la salud.
El defensor ejemplificó con casos de intervenciones quirúrgicas suspendidas por denuncias de deudas del PAMI con los sanatorios. Sobre este punto, fuentes del PAMI indicaron a PERFIL que se están cumpliendo los cronogramas de pago establecidos con los prestadores, negando una deuda precedente o una cesación de pagos, aunque reconocieron «demoras puntuales» de duración no especificada.
Semino también mencionó problemas en la distribución de pañales en el interior del país, con denuncias de entregas en centros de jubilados en lugar de en los domicilios. El PAMI aseguró no tener registro de retrasos o cambios en este sistema de dispensa.
