Enrique Cardona, profesor de Historia en Betanzos (Galicia), analiza en una entrevista los cambios en la educación, la relación con los alumnos y los padres, y los desafíos del sistema actual.
Enrique Cardona, profesor de Historia de secundaria y bachillerato en Betanzos (Galicia), con más de 20 años de experiencia, dialogó con La Vanguardia sobre los cambios en la educación y el comportamiento de alumnos y padres. Cardona afirmó que el futuro de la profesión es positivo: “los profesores tenemos más información y podemos estar más formados. La relación con los alumnos también es más fluida y me parece bien”.
Consultado sobre cómo cambió la educación en los últimos años, Cardona señaló dos cambios: uno positivo y uno negativo. El positivo, dijo, es que la educación “es más plural, hay más materias y todo es mucho más práctico, más visual y mucho más atractivo”. El negativo, indicó, es que “la disciplina ha bajado, porque no se puede obligar a nada ni castigar por nada. Estamos dando más libertad, que está muy bien, y hacer cosas más interesantes, pero al mismo tiempo estamos facilitando que los alumnos no las hagan”.
En cuanto a los retos de los estudiantes, Cardona afirmó que “los que llegan ahora tienen menos nivel porque con el nuevo modelo de educación se les exige menos. Eso hace que el nivel de secundaria sea peor”. También mencionó que “los chavales se toman unas confianzas que no se tenían antes”, y puso como ejemplo un comentario de texto sobre Karl Marx donde un alumno escribió “Kark quiere decir”, a lo que el docente respondió: “¿cómo que Karl? No es tu colega”.
Sobre la motivación de los estudiantes, Cardona sostuvo que “dedicándoles tiempo y escuchándolos” se puede lograr, pero que “grupos grandes complican bastante que tengan una atención individualizada”. Añadió que “el problema está en los recursos y los medios que tenemos”.
Respecto a la presión académica, Cardona declaró: “Es horrible. Lo viven fatal. No duermen, no descansan, van siempre atrasados”. Y agregó: “Se están viendo un montón de problemas de salud mental, que por ahora no son graves, pero que empiezan a llegar”.
En relación al vínculo entre profesor y alumno, Cardona lo consideró “fundamental” y señaló que “si lo mantienes cuando son más mayores, funciona todo mucho mejor”. Puso como ejemplo a profesores que se involucran y realizan actividades extracurriculares, y que “adoran a sus profesores”.
Sobre el uso de nuevas tecnologías, Cardona indicó que en Galicia casi todos los centros tienen ordenadores en el aula, pero que él los usa poco porque “se distraen mucho y se les abre todo un mundo y es muy difícil de controlar”.
En cuanto a los deberes en casa, Cardona afirmó que depende de la materia. En Historia, dijo, “con que lo entiendan es suficiente” y que manda tarea para hacer en clase, pero si no la terminan, “se la llevan a casa”. También relató que corrigió comentarios de texto hechos con inteligencia artificial y le dijo a la alumna: “No es una bronca, pero esto no te servirá para nada porque cuando llegues al examen no tendrás esta ayuda”.
Cardona describió la relación con los padres como “complicada”. Contó que algunos le piden que suba notas para aprobar y él responde: “si quieres que el 4,6 se convierta en 5, lo hago, pero le estás enseñando a coger atajos”. Y agregó: “El mundo real funciona diferente y habrá que educarlos para el mundo que tenemos por delante. Los niños tienen que ver que todo funciona si trabajas bien, y si lo aprenden desde pequeños es mejor. Los padres ultraprotectores son un problema, sobre todo para los niños, no para nosotros”.
Sobre las vacaciones, Cardona opinó que las de Navidad “están bien”, pero que las de verano “son muy largas”. También dijo que la Semana Santa es corta, “porque son 10 días y van justitas”.
Acerca del regreso de los alumnos tras el verano, Cardona afirmó que “los alumnos que tienen interés leen en verano y hacen cosas y no tienes que obligarles a hacer nada”, mientras que “a los que les has obligado a hacer cosas ya vienen cabreados desde el primer día de curso”.
Finalmente, Cardona expresó que “los alumnos llegan menos formados, pero no quiere decir que tengan menos capacidad” y que “cada vez hay más estrés en los profesores porque los chavales se portan cada vez peor, porque la sociedad cada vez se comporta peor”. Concluyó: “Pasa con los profesores, como con los médicos y no tiene ningún sentido, que maltrates a la persona que te está ayudando”.
