Con la llegada de la primavera, el follaje se convierte en un factor táctico relevante en el campo de batalla, según análisis de fuerzas ucranianas en el frente.
Con el cambio de estación, las fuerzas rusas han retomado sus operaciones ofensivas en territorio ucraniano. El clima más cálido y la vegetación emergente introducen variables en un conflicto donde la visibilidad aérea, dominada por drones, es crucial. Según reportes desde el frente, las formaciones arbóreas, muchas heredadas de la era soviética como cortinas forestales para cultivos, son utilizadas por ambos bandos para ocultar movimientos de infantería y reagruparse.
El mayor Vladyslav Vishtalyuk, de la 14.ª Brigada de la Guardia Nacional de Ucrania, destacó que el follaje reduce significativamente la visibilidad, dificultando la detección mutua. En contraste, el capitán Dmytro Filatov, comandante del 1.er Regimiento de Asalto Independiente, consideró que la cobertura vegetal podría favorecer más a Rusia, dada su ventaja numérica en efectivos, permitiéndoles sufrir menos bajas y ocultarse con mayor eficacia.
Un ejemplo citado es la ribera del río Dniéper en la región de Zaporiyia, donde, tras la destrucción de una presa en 2023, han crecido densas arboledas que facilitan la acumulación y maniobra discreta de tropas.
Los últimos dos años, la primavera marcó el inicio de ofensivas rusas prolongadas que resultaron en avances territoriales significativos. Militares ucranianos en el terreno anticipan que este año podría repetirse el patrón, aunque confían en que no provocará un colapso del frente. Un ataque cerca de Lyman a mediados de marzo, que incluyó el uso inusual de vehículos blindados y fue repelido según las fuerzas ucranianas, fue interpretado como el inicio de estas operaciones.
La estrategia ucraniana para esta temporada, según reportes, se centra en mantener líneas defensivas fortificadas con trincheras, alambre de púas y el uso extensivo de drones, preparadas durante el invierno.
