Una investigación publicada en el Journal of Happiness Studies revisó 54 estudios científicos y datos de 2,5 millones de voluntarios para comparar los niveles de felicidad entre padres solteros y padres en pareja.
Un estudio publicado por la Universidad de Bamberg, Alemania, en 2026, analizó la relación entre la monoparentalidad y la felicidad. La investigación, titulada “Felicidad y monoparentalidad: una revisión bibliográfica mediante un archivo de hallazgos en línea”, fue liderada por la científica Susanne Elsas y se basó en la Base de Datos Mundial de la Felicidad.
Los investigadores identificaron 54 publicaciones científicas con datos empíricos sobre la felicidad de los padres solteros. La muestra incluyó información de dos millones y medio de voluntarios. Los resultados fueron publicados en el sitio web de la revista Journal of Happiness Studies.
El estudio encontró que, en la mayoría de los países analizados, los padres solteros son, en promedio, menos felices que los padres que viven en pareja. Este fenómeno se conoce en la literatura como “penalización de la felicidad”. Los datos disponibles indican que tanto madres como padres solteros muestran patrones de infelicidad similares al compararse con padres en pareja o con la población general.
Sin embargo, la investigación también halló que los padres solteros son más felices que los solteros sin hijos, en condiciones particulares o en países específicos como Polonia o ciertas regiones nórdicas.
El análisis identificó varios factores que influyen en el estado emocional de los padres solteros:
- Dificultades económicas y riesgo de pobreza: los hogares monoparentales dependen de un único adulto para generar ingresos, mantener el hogar y cuidar de los hijos, lo que genera una alta presión económica.
- Conflicto entre trabajo y familia: equilibrar la provisión de ingresos y las responsabilidades de crianza sin el apoyo de un segundo adulto en el hogar genera una gran sobrecarga.
- El impacto de la separación y la ruptura amorosa: la monoparentalidad suele ser consecuencia de un divorcio o una separación, lo que provoca caídas profundas en el bienestar subjetivo.
- Problemas de salud física y mental: la acumulación de tensiones socioeconómicas, el cansancio y las relaciones conflictivas con la expareja deterioran la salud física y psicológica.
El estudio concluyó que la infelicidad en la monoparentalidad no es una característica intrínseca, sino “el resultado acumulativo de sobrecargas de roles, presiones económicas, pérdida de salud y el desgaste emocional de las transiciones familiares, factores que pueden ser mitigados sustancialmente por un entorno de apoyo social y políticas públicas protectoras”.
En cuanto a las posibles estrategias para contrarrestar la insatisfacción, los analistas mencionaron la contención de amigos o familiares y la terapia psicológica. También señalaron que el acceso al trabajo y a jardines de infantes o guarderías contribuye a que las madres solteras puedan organizar su rutina sin estrés ni agotamiento físico y mental.
