A una semana de las inundaciones ocurridas en Nepal, los equipos de rescate continúan buscando sobrevivientes. Las autoridades confirmaron más de 1000 muertes y casi 4500 desaparecidos.
KATMANDÚ.– A una semana de las inundaciones que afectaron una zona de Nepal cercana a la frontera con China, los equipos de rescate continúan buscando sobrevivientes entre el barro y los escombros. Hasta el momento, se confirmaron más de 1000 muertes y casi 4500 personas desaparecidas.
La catástrofe se produjo el 26 de agosto, cuando el colapso de un glaciar liberó una gran cantidad de agua helada, rocas y escombros. La autoridad nepalí encargada de la gestión de emergencias difundió este miércoles el nuevo balance de víctimas.
En la región autónoma china del Tíbet se contabilizaron 16 muertos y 546 desaparecidos. Con esas cifras, la tragedia acumula 1130 fallecidos y 4462 personas no localizadas entre ambos lados de la frontera.
En medio de la incertidumbre, tras buscar durante días en refugios y morgues sin obtener respuestas, algunas familias nepalíes comenzaron a realizar ceremonias fúnebres simbólicas.
“Tuvimos que hacer esto para liberar su alma, para que esté en paz y feliz dondequiera que esté”, declaró a la agencia AFP Dolma Newar Tamang, quien participó junto con su hijo del funeral de su esposo.
Mientras se multiplican las despedidas, los rescatistas mantienen la esperanza de hallar sobrevivientes en los túneles de distintas centrales hidroeléctricas de la región. Hasta ahora, únicamente pudieron recuperar cuerpos de las estructuras bloqueadas por el barro, pero continúan excavando, perforando y retirando escombros.
Los túneles de las centrales hidroeléctricas son uno de los lugares en los que se enfocan los operativos de rescate. Este lunes, LA NACION informó que las autoridades intentaban llegar hasta 933 personas vinculadas con 11 proyectos hidroeléctricos de Rasuwa y Nuwakot, los dos distritos nepalíes más afectados por las inundaciones.
Algunos trabajadores lograron comunicarse y pedir ayuda poco después de la catástrofe. Otros consiguieron escapar y alertaron a las autoridades y a los familiares de sus compañeros sobre la presencia de personas dentro de los túneles.
Los túneles son lo suficientemente amplios como para servir de refugio y algunos trabajadores podrían tener acceso a oxígeno. Sin embargo, el paso de los días redujo las posibilidades de encontrarlos con vida debido a la falta de agua y alimentos.
La cantidad de víctimas desbordó los depósitos de cadáveres del país. Las autoridades realizaron pruebas de ADN y debieron enterrar cientos de cuerpos que todavía no habían podido ser identificados.
El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, sostuvo que la catástrofe constituye “una seria señal de que los riesgos a los que nos enfrentamos en la región del Himalaya están aumentando a la par del cambio climático”.
Los científicos advierten que el Himalaya, la cordillera más alta del mundo, se calienta rápidamente como consecuencia del aumento de las temperaturas globales, lo que acelera el derretimiento de sus glaciares.
Con información de AFP.
