Investigadores de Queen’s University Belfast y Newcastle University comprobaron que los perros identifican compuestos volátiles asociados al estrés en muestras de aliento y sudor con una precisión del 93,75%.
Un estudio publicado en la revista PLOS ONE confirmó que los perros pueden detectar el estrés humano a través del aliento y el sudor. La investigación, realizada por científicos de Queen’s University Belfast y Newcastle University, demostró que el olfato canino identifica cambios químicos producidos por el estrés antes de que la persona manifieste cualquier señal visible.
El experimento consistió en recolectar muestras de aliento y sudor de 36 participantes antes y después de someterlos a una prueba de aritmética mental. Solo se utilizaron las muestras de aquellos que declararon sentirse estresados y que presentaron aumentos objetivos en la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
Cuatro perros, llamados Treo, Fingal, Soot y Winnie, fueron entrenados para distinguir entre muestras relajadas, estresadas y en blanco. En 720 ensayos, los animales identificaron correctamente la muestra de estrés en el 93,75% de los casos. El rendimiento individual varió entre el 90% y el 96,88%.
Un estudio complementario, realizado por Bristol Veterinary School en 2024, analizó el efecto del olor del estrés en el comportamiento canino. Dieciocho perros fueron expuestos a olores de personas desconocidas en situaciones relajantes o estresantes. Cuando percibían el olor de una persona estresada, los animales mostraron mayor cautela ante situaciones ambiguas, lo que los investigadores describieron como un comportamiento más pesimista.
Los autores del estudio de Belfast señalaron que el experimento utilizó perros entrenados específicamente para discriminar muestras, por lo que no se puede concluir que cualquier perro doméstico pueda diagnosticar el estado psicológico de una persona. No obstante, los resultados demuestran que el estrés deja una huella química detectable en el aliento y el sudor humanos.
