En la localidad de Cazón, partido de Saladillo, la familia Prato desarrolla un emprendimiento que combina la producción de lácteos y mermeladas con visitas guiadas.
La familia Prato, oriunda de Cazón, partido de Saladillo, provincia de Buenos Aires, lleva adelante un emprendimiento denominado Pasturas de Cazón, dedicado a la producción y venta de yogures, dulce de leche y mermeladas. Según informaron los responsables, los productos se elaboran sin aditivos, saborizantes ni conservantes.
Mariel, docente, y Franco, técnico químico, se conocieron cuando eran jóvenes y se casaron. En 1982, con sus tres hijos, invirtieron sus recursos en la compra de una chacra con el objetivo de construir su casa y criar vacas. “El amor al campo viene de nuestros ancestros”, afirmó Mariel en declaraciones a este medio.
La construcción de la vivienda finalizó en 1993, tras once años de trabajo. Durante la pandemia de COVID-19, la familia comenzó a experimentar con subproductos de la leche de su primera vaca Jersey, llamada Coca, y elaboró manteca, dulce de leche y cremas de forma casera. Luego incorporaron yogur y mermeladas hechas con frutos como frambuesas, arándanos, moras y frutillas.
Con el tiempo, decidieron ampliar el tambo y adquirir más animales. “Compramos las primeras 80 plantas, que hoy son miles, y nos asesoramos para hacer los camellones”, detalló Mariel. La comercialización comenzó en el supermercado de la Cooperativa de Saladillo y luego se extendió a ferias y tiendas saludables.
El emprendimiento se define como “kilómetro cero”, ya que la leche producida en el tambo se traslada por cañerías hasta la planta de elaboración, sin transporte externo. El establecimiento cuenta con un sistema de pastoreo rotativo con siete especies de pasturas, un tambo semiautomático con seis bajadas y controles veterinarios semanales.
Además, la empresa utiliza un termotanque solar para generar agua caliente y un sistema de recuperación de agua de lluvia para bebederos y riego. Los responsables ofrecen a los visitantes una “experiencia tambo”, que incluye un recorrido por los frutales, el tambo y la fábrica, y finaliza con una degustación de productos.
Mariel recordó que en 2023 debieron afrontar la escalada del dólar, que impactó en el costo de los envases, y que lograron sostener la actividad mediante ofertas en bares y cafeterías. Actualmente, la empresa planea optimizar un espacio para la venta al público y la recepción de turistas y escolares.
