El turismo ‘todo incluido’ modifica su oferta tradicional para adaptarse a las preferencias de las generaciones Millennial y Gen Z, que priorizan experiencias personalizadas, sustentabilidad y conexión con el entorno local.
El modelo ‘all inclusive’, basado en la estandarización que dominó el turismo desde los años 80, está experimentando cambios. Según informes de consultoras como Skift y Deloitte, los viajeros actuales valoran positivamente las experiencias personalizadas y curadas que impliquen salir de la ‘burbuja’ del todo incluido. Frente a propuestas clásicas de buffets abiertos las 24 horas, menús estandarizados y alcohol de bajo costo, las nuevas generaciones prefieren opciones que incluyan tours ecológicos, interacción con la comunidad local y gastronomía saludable, vegana o ‘farm-to-table’.
Trini Negri, CEO y fundadora de TRN Viajes, explicó: ‘La modalidad all inclusive está cambiando por muchos motivos. El primero y principal es porque el viajero ya no quiere acumular destinos en una checklist sino poder tener calidad de vida y flexibilidad durante su viaje. Entonces, como la premisa del all inclusive está basada principalmente en la cantidad, para poder satisfacer al viajero los hoteles tienen que mutar. Van a seguir existiendo este tipo de propuestas pero, seguramente, haya cada vez más modelos híbridos. O sea, hospedajes con tarifas bases que incluyan todo y, también, ofrecerán opciones extras con experiencias premium como platos fuera de la carta o restaurantes de mayor calidad’.
Otro eje de transformación es la segmentación. Mientras el modelo tradicional apostaba por una experiencia única y estándar, hoy el crecimiento depende de entender que no todas las personas buscan lo mismo. El viajero actual prefiere modelos de ‘turismo a la carta’ donde pueda pagar solo por lo que consume, en lugar de un paquete cerrado. Según informes de Expedia Group, hay un aumento en la preferencia por alojamientos ‘únicos’ en lugar de grandes cadenas hoteleras de marca genérica.
Las opciones se diversifican: hoteles con menos de 100 habitaciones, comida de autor con productos de agricultores locales, bebidas premium y aplicaciones móviles en lugar de pulseras de plástico. También integran arte local en la decoración y sustituyen buffets por spas, clases de yoga o retiros de bienestar. Para el trabajo remoto, ofrecen buena conectividad y espacios de coworking.
En materia ambiental, la falta de control que genera desperdicio de alimentos y plásticos de un solo uso es rechazada por el 70-80% de los viajeros jóvenes, que priorizan marcas con compromisos ESG (Ambiental, Social y Gobernanza). Negri afirmó: ‘Hoy un hotel se devalúa mucho ante el viajero si éste percibe que desperdicia recursos. El tema de la sustentabilidad es algo que se está teniendo muy en cuenta también’.
