En 1990, el presidente Carlos Menem intentó influir en la convocatoria de Ramón Díaz al Mundial de Italia, organizando una cena con el técnico Carlos Bilardo y dirigentes de la AFA. El episodio reflejó la tensión entre el poder político y las decisiones deportivas.
En los meses previos al Mundial de Italia 1990, el entonces presidente Carlos Menem, reconocido hincha de River Plate, manifestó públicamente su deseo de que el delantero Ramón Díaz fuera convocado a la Selección Argentina. El técnico Carlos Bilardo no lo consideraba para el equipo, lo que generó un cruce de declaraciones que involucró también a figuras como Diego Maradona.
La situación llegó a su punto más álgido el 17 de abril de 1990, a 52 días del inicio del torneo, cuando Menem invitó a Bilardo, al presidente de la AFA Julio Grondona y al secretario de Deportes Fernando Galmarini a un asado en la Quinta de Olivos. El encuentro, ampliamente cubierto por la prensa, buscaba, según el mandatario, «desmitificar» sus opiniones previas y hablar de fútbol «como hincha».
Menem ya se había pronunciado sobre el tema en febrero, calificando de «error imperdonable» no llevar a Díaz, lo que generó el rechazo de varios jugadores y del propio Maradona, quien cuestionó que el presidente opinara sobre el tema. La Selección atravesaba además una mala racha goleadora, sumando varios partidos oficiales sin convertir.
En la cena, Menem monopolizó la posterior conferencia de prensa, aclarando que no pretendía presionar y que respetaba las decisiones técnicas de Bilardo. Sin embargo, reconoció el conflicto personal entre Díaz y Maradona. Bilardo, por su parte, apenas intervino para mencionar que había rechazado ofertas extranjeras y que deseaba seguir en el cargo.
Finalmente, Ramón Díaz no fue incluido en la lista para el Mundial de Italia 1990, donde Argentina culminaría como subcampeón.
