El pontífice calificó el conflicto como un «fracaso de la humanidad» y un «escándalo para la familia humana», en un mensaje que ha recibido el apoyo de episcopados de todo el mundo.
El Papa León XIV ha intensificado su condena contra la guerra, especialmente en Medio Oriente, calificándola como un «fracaso de la humanidad» y un «escándalo para la familia humana». En sus declaraciones, instó a los líderes mundiales a priorizar el diálogo sobre el desarme y a cesar lo que denominó la «idolatría del dinero y la fuerza».
El mensaje del pontífice, que rechazó de plano cualquier motivación religiosa para justificar conflictos bélicos, ha sido avalado por episcopados de todo el mundo. En este contexto, también se ha señalado la postura crítica de la Iglesia presbiteriana, a la que perteneció Donald Trump, hacia la política exterior del exmandatario estadounidense, especialmente en lo referente al financiamiento de conflictos.
Desde distintos sectores religiosos se ha hecho hincapié en la necesidad de una solución diplomática. Joseph William Tobin, arzobispo militar estadounidense, señaló que el conflicto con Irán no cumpliría con los estándares de «guerra justa» de la teología tradicional. Asimismo, se destacó la figura del Gran Rabino de Roma, Riccardo Di Segni, como representante de una era de diálogo interreligioso.
El Papa Robert Francis Prevost, alineado con una visión de Iglesia sinodal e inclusiva, ha enfatizado la necesidad de «creer en el amor, en la moderación, en la buena política». Estas declaraciones se enmarcan en una tradición de papas que, como Benedicto XV durante la Primera Guerra Mundial, han abogado por la paz y la mediación diplomática.
