La actividad acumuló un alza interanual de 1,7% entre enero y julio, impulsada por agricultura, minería y energía, mientras la industria manufacturera se mantiene por debajo de niveles previos. En agosto, las exportaciones sumaron US$ 8.883 millones y la balanza comercial registró un superávit de US$ 2.187 millones.
La economía argentina registró un crecimiento interanual de 1,7% entre enero y julio de 2026, según datos oficiales. El Banco Mundial redujo su previsión de crecimiento para el año al 2,1%, luego de haber estimado un 4% en enero y un 3,6% en junio.
El dato de julio mostró una caída de la actividad de 1,4% interanual y de 2,9% respecto al mes anterior, mientras que la tendencia-ciclo registró una suba leve del 0,2%.
Los sectores que impulsaron el crecimiento fueron agricultura, minería, petróleo y gas. La industria manufacturera se mantuvo por debajo de niveles anteriores.
En agosto, las exportaciones alcanzaron US$ 8.883 millones y la balanza comercial registró un superávit de US$ 2.187 millones, el trigésimo tercer resultado positivo consecutivo. Para todo 2026 se proyecta un récord exportador de US$ 102.000 millones.
En el mercado de fusiones y adquisiciones, las industrias que resultaron motores fueron gas y petróleo, minería, energía y agroindustria. Según F&G Advisors, algunas operaciones fueron la adquisición de Prisma por parte de VISA, la compra de Equinor Argentina por parte de YPF y Vista, la adquisición de Mastellone Hnos por parte de Arcor y Danone y la compra de Raizen Argentina por parte de Mercuria.
Las familias continúan administrando sus gastos con cautela. Las empresas que dependen del mercado interno encuentran una demanda débil y márgenes estrechos. También creció la mora. Los inversores exigen una rentabilidad alta para compensar décadas de volatilidad.
El equilibrio fiscal, la menor emisión y la acumulación de reservas alejaron los escenarios extremos que condicionaron a la Argentina durante años. No obstante, el orden macroeconómico no se traduce automáticamente en ventas, salarios o nuevos puestos de trabajo.
La economía exportadora empuja; la economía doméstica avanza con dificultad. La inversión requiere estabilidad monetaria, previsibilidad regulatoria, un sistema tributario menos distorsivo, infraestructura y crédito.
