Los votantes de California decidirán en las urnas la creación de un tributo del 5% a patrimonios superiores a los mil millones de dólares, mientras que las Proposiciones 41 y 42, impulsadas por el sector empresarial, buscan invalidarlo. Las encuestas muestran un apoyo mayoritario a todas las iniciativas.
Los votantes de California se preparan para decidir en las urnas la aprobación de un tributo sobre las grandes fortunas, pero el resultado final podría verse neutralizado por una estrategia de ingeniería electoral. Según el último estudio del Instituto de Políticas Públicas de California (PPIC), realizado a inicios de septiembre de 2026, una mayoría del electorado respalda la creación del impuesto a los multimillonarios. Esa misma ciudadanía también otorga un apoyo mayoritario a dos iniciativas paralelas diseñadas para anularlo.
La propuesta central, etiquetada como Proposición 40, busca imponer una tasa única del 5% a los residentes del estado cuyo patrimonio neto supere los mil millones de dólares. Impulsada y financiada principalmente por el Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU-UHW) con una inversión de 31 millones de dólares, la medida proyecta recaudar alrededor de 100.000 millones de dólares. El objetivo expreso de estos fondos es blindar el presupuesto estatal de atención médica y compensar los recortes federales al programa Medi-Cal aprobados durante el último año.
La paradoja de las encuestas y el duelo de votos en las urnas
Los datos del PPIC revelan que el 52% de los votantes probables de California votaría a favor de la Proposición 40, frente a un 46% que se opone. El respaldo es del 72% entre los electores demócratas, mientras que solo el 21% de los republicanos y el 46% de los independientes apoyan la iniciativa. No obstante, el sondeo detectó que las contramedidas promovidas por el sector empresarial también están obteniendo luz verde por parte del público: la Proposición 41 registra un 51% de intención de voto afirmativa, mientras que la Proposición 42 escala hasta el 54%.
El conflicto radica en las reglas de desempate de la Constitución de California para iniciativas ciudadanas en competencia. Si la Proposición 40 obtiene un mayor número total de votos afirmativos que las Proposiciones 41 y 42, el impuesto a los multimillonarios entrará en vigor de inmediato. Sin embargo, si cualquiera de las dos contramedidas supera en votos absolutos a la Proposición 40, el tributo sobre el patrimonio quedará automáticamente bloqueado e invalidado, sin importar que haya logrado más del 50% de aprobación. Desde el PPIC advierten que la mayoría de los ciudadanos no percibe que está votando por propuestas con efectos jurídicos contrapuestos debido a la escasa difusión del articulado técnico.
El diseño técnico de las Proposiciones 41 y 42
Las dos medidas antagónicas fueron redactadas por la organización Building a Better California para desactivar el impuesto desde diferentes frentes legales. La Proposición 41 exige que cualquier nueva propuesta tributaria aprobada después de enero de 2026 se someta estrictamente al límite de gasto anual del estado establecido en 1979. Debido a que la Proposición 40 no fue escrita para cumplir con dicha restricción, la aprobación de la Proposición 41 con una votación superior la dejaría sin efecto normativo. Además, obliga al Auditor del Estado a revisar las propuestas impositivas y exigir recortes compensatorios.
Por su parte, la Proposición 42 prohíbe de forma explícita el establecimiento de nuevos impuestos sobre bienes personales —tales como acciones de empresas, inversiones, cuentas de retiro, fideicomisos y colecciones de arte—, que constituyen la base imponible de la Proposición 40. Asimismo, prohíbe los tributos de carácter retroactivo, bloqueando el mecanismo de la Proposición 40 que fija la obligación fiscal según la residencia al 1 de enero de 2026 para evitar el traslado de fortunas fuera de la jurisdicción.
Una batalla financiera de 187 millones de dólares
La confrontación por el marco fiscal de California ha desatado un despliegue económico sin precedentes en la campaña para las elecciones generales. La coalición Building a Better California, financiada por magnates del sector tecnológico entre los que destaca el cofundador de Google, Sergey Brin, ha reunido más de 187 millones de dólares en total. De ese monto, 56 millones se destinarán a la campaña directa por el No a la Proposición 40, mientras que 131 millones están dirigidos a promocionar el Sí para las Proposiciones 41 y 42.
A la oposición empresarial se ha sumado la postura del gobernador Gavin Newsom, quien se ha manifestado públicamente en contra de la Proposición 40. La administración estatal sostiene que la medida no resuelve las deficiencias estructurales del presupuesto de California y advierte sobre el riesgo de provocar un éxodo de contribuyentes de altos ingresos y corporaciones clave para la recaudación del impuesto sobre la renta, en medio de un escenario donde el 71% de los californianos anticipa dificultades económicas para el estado durante el próximo año.
