El catedrático de Psicobiología y experto en neurociencia cognitiva analiza la relación entre inteligencia y emociones, y cuestiona ideas arraigadas sobre aprendizaje y educación.
El neurocientífico Manuel Martín-Loeches, catedrático de Psicobiología en la Universidad Complutense de Madrid y responsable de la sección de Neurociencia Cognitiva del Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos, sostiene que la inteligencia y las emociones están estrechamente vinculadas. En una entrevista, el especialista afirmó que “las personas más inteligentes suelen conocer y regular mejor sus emociones, aunque existen excepciones”.
Martín-Loeches, autor de más de un centenar de publicaciones científicas y de libros de divulgación, explicó que la definición de inteligencia ha variado poco en el último siglo y medio. “Una definición actual dice que la inteligencia es la capacidad para aprender, tomar juicios y solucionar problemas de una manera general”, señaló. También citó una definición alternativa del psicólogo Carl Bereiter: “la inteligencia es aquello que usás cuando no sabés lo que tenés que hacer”.
En relación con la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, el investigador indicó que “ese número carece de una base empírica clara” y que “los datos disponibles muestran que las distintas capacidades cognitivas se encuentran relacionadas entre sí”.
Consultado sobre la maduración cerebral, afirmó que “los cerebros que tardan más en madurar alcanzan niveles de complejidad mayores”, aunque aclaró que “un desarrollo más lento no garantiza automáticamente un mejor resultado”.
Respecto al impacto de la vida digital, sostuvo que “una vida excesivamente mediada por pantallas puede empobrecer ciertos aspectos de la experiencia, especialmente si desplaza el contacto directo con la realidad”.
En cuanto a la influencia del ambiente en los primeros años, subrayó que “la calidad de los estímulos, visuales, auditivos, táctiles y motores, junto con una alimentación adecuada, resulta determinante” para el desarrollo cognitivo posterior.
Finalmente, sobre la relación entre inteligencia y emociones, el experto afirmó que “las áreas cerebrales implicadas en ambos procesos se encuentran conectadas de forma directa” y destacó la importancia de la “granularidad emocional” para gestionar los estados internos.
