El 1 de noviembre comenzará a operar el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un sistema voluntario de aportes para financiar indemnizaciones por despido, reglamentado por los ministerios de Economía y Desregulación.
El 1 de noviembre comenzará a funcionar el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un instrumento creado por el Poder Ejecutivo a partir de la Ley de Modernización Laboral. La iniciativa, impulsada por los ministerios de Economía y de Desregulación y Transformación del Estado, modifica el mecanismo de financiamiento de las indemnizaciones por despido: las empresas realizarán aportes periódicos a un fondo administrado por entidades del mercado de capitales, en lugar de afrontar el pago completo al momento de la desvinculación.
Según la reglamentación, publicada en mayo, el FAL será de adhesión voluntaria para empleadores y trabajadores del sector privado con representación gremial, con excepción de la construcción y el servicio doméstico. Los aportes mensuales se calcularán sobre la masa salarial: las grandes empresas contribuirán con el 1% de las remuneraciones sujetas a contribuciones patronales, mientras que las micro, pequeñas y medianas empresas aportarán el 2,5%.
Los fondos acumulados serán administrados por sociedades gerentes autorizadas por la Comisión Nacional de Valores (CNV) y podrán invertirse en instrumentos de bajo riesgo, obligaciones negociables, fideicomisos financieros, títulos públicos y otros activos permitidos. Los recursos quedarán separados del patrimonio de la empresa, serán inembargables y se utilizarán exclusivamente para cancelar obligaciones derivadas de despidos, preaviso e integración del mes de despido.
El Ministerio de Economía indicó que el esquema busca reducir la incertidumbre que enfrentan los empleadores al contratar personal, al transformar un costo elevado e imprevisible en un flujo mensual conocido. El costo laboral dejará de concentrarse en el momento del despido y se financiará gradualmente durante la relación laboral.
En cuanto al impacto fiscal, la reglamentación establece que el aporte al FAL se compensará con una reducción equivalente de determinadas contribuciones patronales al sistema de seguridad social. El Gobierno sostiene que el efecto será neutral y que la menor recaudación se compensará con mayor formalización del empleo, menor litigiosidad laboral y crecimiento económico. Economistas consultados advirtieron que durante los primeros años la Anses podría enfrentar menores ingresos efectivos si el empleo formal no crece lo suficiente para compensar la reducción de contribuciones.
Desde el sistema financiero se estima que el fondo podría administrar alrededor de US$ 3.000 millones en el corto plazo y hasta US$ 5.000 millones en el mediano plazo. En la Bolsa de Comercio de Rosario señalaron que el nuevo régimen podría convertirse en una fuente estable de financiamiento para empresas y proyectos productivos.
El FAL también contempla la participación de los sindicatos, que podrán adherir al régimen y actuar como inversores junto con empleadores y agentes del mercado de capitales. El Poder Ejecutivo no precisó detalles sobre el funcionamiento de esta participación.
