La ONG Cesal presentó una metodología propia de consejería familiar para prevenir la vinculación de adolescentes y jóvenes a grupos violentos en El Salvador y Honduras. El modelo, financiado por la Generalitat Valenciana, fue aplicado entre 2018 y 2026 y alcanzó a 717 menores y 607 familias.
La ONG Cesal presentó una metodología propia de consejería familiar, desarrollada a partir de más de 15 años de experiencia en El Salvador y Honduras. Según informó la organización, el modelo permitió reducir el riesgo de vinculación a grupos violentos en adolescentes y jóvenes de la región.
La responsable sectorial socio-educativa de Cooperación Internacional en Cesal, Marina Casares, explicó durante la presentación: «El resultado es una metodología propia, estructurada y sistematizada, que conserva la capacidad de adaptarse a las necesidades concretas de cada caso».
El modelo de intervención, financiado por la Generalitat Valenciana en el marco del proyecto «Mejora de la convivencia en entornos seguros y promoción de la paz de la juventud salvadoreña», fue aplicado entre 2018 y 2026. Cesal señaló que atendió y acompañó a 717 niños, niñas y adolescentes y 607 familias. La organización indicó que el 87% de los menores que finalizaron el proceso de consejería familiar disminuyeron significativamente su riesgo de vinculación a grupos violentos o pandillas.
El director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo de la Generalitat Valenciana, Pedro Carceller, afirmó: «Todos en nuestra vida necesitamos, en determinados contextos, tener referentes vitales que nos acompañen para poder tener otras perspectivas o poder salir de determinadas realidades. El proyecto que está llevando a cabo Cesal supone generar referentes y defender un tejido social que promueva oportunidades de vida distintas a las que estarían predestinadas».
La metodología de consejería familiar se fundamenta en el Modelo de Prevención e Intervención basado en Sistemas Familiares (PISMF), desarrollado en el marco de programas implementados por USAID como ‘Proponte +’, ‘Sembrando esperanza’ y ‘Proyecto para la Convivencia Ciudadana’. Cesal revisó y adaptó este modelo desde 2015 a las realidades sociales, familiares y comunitarias de El Salvador y Honduras, incorporando nuevas herramientas de evaluación y reforzando el papel de la persona responsable familiar.
La metodología comprende siete fases que abarcan desde la identificación y evaluación inicial de participantes hasta la valoración final de los cambios. Se trabajan aspectos como el compromiso familiar, la construcción de acuerdos, el reconocimiento de identidad, la redefinición de conductas y la adquisición de capacidades para afrontar nuevos retos.
Cesal destacó en la presentación: «La familia es uno de los principales factores de protección frente a la violencia, especialmente cuando cuenta con herramientas para mejorar la comunicación, reforzar los vínculos y acompañar de manera positiva a adolescentes y jóvenes».
Un profesional de la consejería acompaña a cada adolescente o joven y su familia con apoyo de herramientas socioeducativas adaptadas a su realidad. Durante la jornada se explicó: «El objetivo no es actuar únicamente sobre una conducta concreta, sino ayudar al joven a conocerse mejor, comprender su entorno y adquirir recursos para afrontar los desafíos de la vida».
Con la familia se trabaja para fomentar la comunicación, el apoyo y el respeto mutuos, el tiempo compartido, la supervisión positiva y la resolución constructiva de conflictos. En cada encuentro se definen tareas concretas cuyo cumplimiento se revisa en la sesión siguiente. El acompañamiento concluye con una reevaluación que permite contrastar la situación inicial con la existente tras la intervención.
La presentación incluyó el documental ‘Lo que nos dejaron’, dirigido por Alberto Pla, que recoge las voces de jóvenes, familias y especialistas que participaron en estos procesos en Centroamérica. Pla declaró: «No todo el mundo tiene la valentía de contar lo que ha vivido en un contexto tan complejo como el que todavía rodea a las personas que participan en el documental. Somos unos privilegiados por haber podido recoger el testimonio de estas familias y mostrar el cambio positivo que han experimentado».
El documental refleja cambios en el ámbito más próximo de las familias: espacios de confianza para que jóvenes expresen lo que sienten, personas adultas que revisan sus pautas de crianza y hogares que aprenden a gestionar desacuerdos sin recurrir a la violencia. Las historias recogidas muestran cómo el acompañamiento ayuda a revisar patrones heredados y construir nuevas formas de relación en contextos marcados por la violencia, la precariedad y la falta de oportunidades.
