El economista Matías Kulfas, a través de un informe de la consultora Audemus, analizó el proyecto de Súper RIGI enviado por el Gobierno al Congreso y señaló que ofrece beneficios fiscales sin exigir compromisos en innovación o desarrollo local.
El proyecto de Súper RIGI impulsado por el Gobierno nacional abrió un debate sobre la estrategia de desarrollo productivo para atraer inversiones en sectores de alto valor agregado. La iniciativa apunta a actividades como inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología avanzada e industrialización de recursos naturales.
Matías Kulfas, exministro de Desarrollo Productivo, a través de un informe de la consultora Audemus, sostuvo que el esquema presenta limitaciones estructurales. Según el análisis, la propuesta ofrece amplios beneficios fiscales y regulatorios sin exigir compromisos concretos en innovación, desarrollo tecnológico o generación de capacidades locales.
El régimen fue presentado por el Gobierno el 23 de mayo con el objetivo de atraer inversiones superiores a los USD 1.000 millones en actividades estratégicas. Entre ellas se incluyen centros de datos para inteligencia artificial, producción vinculada a semiconductores, biotecnología, electromovilidad, hidrógeno verde e industrialización de minerales.
El informe indica que los beneficios propuestos no están acompañados por mecanismos que garanticen transferencia tecnológica, investigación local o integración con proveedores nacionales. Kulfas afirmó que los incentivos no están vinculados a objetivos concretos de desarrollo productivo.
El análisis incluye una comparación con políticas industriales de Brasil y Chile. Según Audemus, las inversiones más importantes en electromovilidad, infraestructura digital, minería y sectores tecnológicos se concentraron en Brasil y México, países que combinaron incentivos con estrategias activas de desarrollo productivo. El informe cita el programa brasileño ReData, donde los beneficios fiscales están condicionados al uso de energías renovables, inversiones en investigación y desarrollo, y compromisos de abastecimiento para el mercado interno.
El informe considera que algunos proyectos vinculados a centros de datos e infraestructura para inteligencia artificial podrían verse favorecidos, al igual que aquellos asociados al GNL y la expansión de proyectos energéticos en Vaca Muerta. Sin embargo, para sectores como semiconductores avanzados o biotecnología, señala que no existen antecedentes recientes de inversiones de gran escala en América Latina y que la competencia internacional es intensa.
Kulfas concluyó que los incentivos fiscales por sí solos difícilmente modifiquen la localización global de industrias que dependen de ecosistemas tecnológicos complejos. El informe plantea un debate sobre el papel del Estado en la promoción de nuevas actividades productivas, señalando que las inversiones transformadoras suelen instalarse en países con cadenas productivas desarrolladas, instituciones tecnológicas y financiamiento estratégico.
