El establecimiento rural fundado en 1885 por el exgobernador cordobés será celebrado con una serie de actividades organizadas por sus descendientes.
Hace 140 años, Ramón J. Cárcano adquirió una fracción de campo a la Compañía de Tierras del Ferrocarril Central Argentino, ubicada en inmediaciones de Villa María, Córdoba, sobre el río Tercero. El precio fue de doce pesos por cuadra, pagaderos en cinco años sin intereses, condiciones habituales que establecía la empresa para colonizar sus tierras.
Cárcano tenía 26 años, era abogado y se desempeñaba como ministro de Gobierno en la provincia de Córdoba. Al momento de la compra era director de Correos y acababa de casarse con Ana María Sáenz de Zumarán. Provenía de una familia con tradición rural: por línea materna, los César y los Oliva, había visitado campos familiares desde niño y había conocido a su bisabuelo José Clemente Oliva, a quien describió como «el más acaudalado estanciero del Norte».
Con escasos conocimientos de campo, Cárcano aprendió de los paisanos del lugar. En 1890, tras la caída de Juárez Celman, se retiró temporalmente a la estancia Ana María y luego viajó por Europa, donde visitó institutos de experimentación. En la escuela de Alfort asistió a conferencias sobre tuberculosis bovina dictadas por el profesor Vallée, quien posteriormente visitó Argentina. Años más tarde, Cárcano introdujo en el país la vacuna contra el carbunclo.
Para mejorar la hacienda, mestizó la raza Shorthorn con Polled Durham, una variedad sin cuernos. La estancia se convirtió en un establecimiento modelo que Cárcano disfrutó durante seis décadas. Falleció el 2 de junio de 1946 y sus restos descansan en la capilla que mandó construir en memoria de su esposa.
Según el censo de 1895, en la estancia habitaban 150 personas, entre personal doméstico, albañiles, herreros, un peón mecánico y agricultores. En un terreno donado para construir una estación que lleva su nombre, se instaló una pequeña población. Cárcano construyó un club social para los trabajadores, al que llamó «Liga contra el aburrimiento».
Para celebrar el aniversario, las bisnietas de Cárcano, Anne y Rosse Ward, organizaron una misa, chocolate, una charla, almuerzo, desfile de jinetes y música, además de la inauguración de una muestra documental y fotográfica sobre la historia de la estancia.
Cárcano fue dos veces gobernador de Córdoba. Su descendencia continúa el legado, en palabras del propio fundador: «trabajo a vuestro lado. He labrado la tierra y sufrido las crueldades de la intemperie; he buscado el agua pura en la perforación profunda; he recogido la cosecha y multiplicado el ganado; he criado a mis hijos a la sombra del árbol plantado por mi mano; he vivido y trabajado con vosotros en campos sin muros que cierren ni el paso ni la vista».
