La cadena argentina de empanadas inauguró locales en Vicente López, Caballito y Las Cañitas con un nuevo formato que incluye cocina a la vista, autoservicio digital y oferta ampliada de productos.
En un escenario donde las marcas gastronómicas buscan diferenciarse más allá del producto, Mi Gusto avanza con una estrategia que combina expansión territorial, renovación de imagen y una redefinición de la experiencia de consumo. La cadena argentina de empanadas inauguró recientemente nuevos locales en Vicente López, Caballito y Las Cañitas, consolidando una nueva etapa para la marca.
El caso más representativo es el de Vicente López, donde la marca desarrolló un espacio de gran escala que redefine su modelo histórico de operación. La propuesta incorpora además pizzas de estilo napoletano —incluyendo opciones libres de gluten, elaboradas en un sector completamente separado para evitar contaminación cruzada—, una línea de pastelería y café de especialidad, ampliando el consumo hacia desayunos, meriendas y almuerzos rápidos.
El rediseño del espacio forma parte de una estrategia orientada a extender el tiempo de permanencia y diversificar el consumo. Con fachada vidriada y visuales abiertas hacia la calle, el local expone el funcionamiento interno como parte de la experiencia. La cocina deja de ser un espacio oculto y pasa a convertirse en uno de los principales activos visuales del salón: los clientes pueden observar en tiempo real el proceso de elaboración, desde el amasado de las pizzas hasta la salida de las empanadas del horno.
El nuevo formato también incorpora tecnología aplicada a la operatoria. El sistema de autogestión mediante terminales digitales busca agilizar los tiempos de atención, mientras que las pantallas LED integradas al salón y la fachada funcionan como soporte de comunicación y refuerzan la identidad visual del espacio.
Caballito, en cambio, responde a una lógica distinta: mantiene un formato más orientado al delivery y take away, aunque incorpora mesas para consumo en el lugar y el mismo sistema de pedido digital presente en los locales Experience. La estrategia apunta a adaptar cada formato según la dinámica y el perfil comercial de cada zona.
La expansión llega acompañada por una evolución en la propuesta gastronómica. Si bien las empanadas continúan siendo el núcleo del negocio —con producción diaria, sin congelado y rellenos de gran volumen—, la carta suma líneas diferenciadas entre sabores clásicos y premium. Entre las variedades más demandadas aparecen opciones como Carne a cuchillo, Jamón y queso, Panceta y ciruela o Cuatro quesos, mientras que la línea premium incorpora sabores como Big Burger, Mexican Pibil Pork, Doble Bacon Cheeseburger, Vacío y provoleta o American Chicken.
A esto se suma una oferta de pizzas orientada a públicos urbanos, donde conviven versiones tradicionales como Fugazzeta, Napolitana o Jamón y morrones, con alternativas más innovadoras de la línea “Pizzas INDI” —formato individual—, como Mortadela, pistacho y stracciatella; Jamón crudo, rúcula y stracciatella, o Pepperoni. La incorporación de café de especialidad, pastelería y una barra independiente de cafetería amplía el rango horario y refuerza el concepto de propuesta all day.
Con cerca de 40 locales y más de 25 años de trayectoria, Mi Gusto apuesta ahora a un modelo que combina escala, tecnología, experiencia y diversificación de consumo. La marca busca correrse del formato clásico de comida rápida para posicionarse dentro de un segmento intermedio, donde conviven volumen, identidad y una experiencia más integral para el cliente.
Dirección: Av. del Libertador 962, Vicente López; Baéz 227, Las Cañitas; Av. Rivadavia 6193, Caballito.
