martes, 19 mayo, 2026

La ONU advierte que la crisis climática encarece el acceso y mantenimiento de la vivienda

Un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente señala que las viviendas mal aisladas o ineficientes aumentan los costos energéticos y profundizan la vulnerabilidad de los hogares de menores ingresos.

La crisis de vivienda no se limita al precio del alquiler, la hipoteca o la entrada para comprar una casa. También incluye el costo de mantenerla habitable ante el aumento de temperaturas, el encarecimiento de la energía o la falta de preparación de los edificios para resistir fenómenos extremos. Un nuevo informe del Programa de Naciones Unidas (ONU) para el Medio Ambiente advierte que la crisis climática y la de acceso a la vivienda ya no pueden abordarse por separado, porque las casas mal aisladas o poco eficientes no solo contaminan más, sino que también son más caras de mantener y agravan la vulnerabilidad de los hogares con menos ingresos.

El informe, elaborado junto a la Alianza Global para los Edificios y la Construcción, señala que la descarbonización del sector de la edificación se ha ralentizado en los últimos años. En 2024, las emisiones operacionales de los edificios aumentaron un 1%, hasta alcanzar 9,9 gigatoneladas de CO₂. El sector de la edificación y la construcción concentra cerca del 37% de las emisiones globales, el 28% del consumo mundial de energía y casi la mitad de la extracción mundial de materiales.

La advertencia de la ONU se produce en un contexto de crisis mundial de acceso a la vivienda y a la energía. El informe sostiene que mejorar los edificios no solo reduce emisiones, sino que también puede rebajar la factura energética y proteger mejor a los hogares frente al impacto del cambio climático.

Viviendas mal aisladas, facturas más altas

Una casa poco preparada frente al calor o el frío obliga a gastar más energía para mantener una temperatura adecuada. Esto afecta especialmente a los hogares con menores ingresos, que tienen menos margen para asumir facturas elevadas, reformar la vivienda o mudarse a una casa en mejores condiciones.

El informe señala que las mujeres están sobrerrepresentadas entre los hogares inquilinos de bajos ingresos, las familias monoparentales, las personas mayores y los residentes en asentamientos informales, y enfrentan barreras como la brecha salarial o un menor acceso a financiación, lo que dificulta aún más el acceso a una vivienda adecuada.

El cambio climático puede agravar la crisis habitacional por varias vías: aumenta los riesgos sobre viviendas vulnerables ante inundaciones, tormentas u olas de calor; eleva los costos de construcción y de materiales por la presión sobre los recursos; e incrementa la necesidad de calefacción o refrigeración en edificios mal acondicionados, ampliando las diferencias entre quienes pueden pagar una vivienda eficiente y quienes no.

La ONU defiende que la vivienda asequible y la acción climática deben planificarse conjuntamente para evitar que las soluciones a una crisis agraven la otra. Construir más casas puede aliviar la falta de oferta, pero si esas viviendas son poco eficientes, están mal aisladas o dependen de sistemas energéticos caros y contaminantes, el resultado puede ser una vivienda más cara de mantener durante años.

La vivienda concentra buena parte del consumo energético

El informe subraya que la vivienda tiene un papel central dentro del sector. Más de tres cuartas partes de la superficie edificada mundial corresponden a edificios residenciales y las viviendas concentran el 70% de la demanda energética total de los edificios. Desde 2015, la intensidad energética de los edificios se ha reducido un 8,5%, pero el avance sigue siendo insuficiente para alcanzar los objetivos climáticos. Las energías renovables solo cubrieron el 17,3% de la demanda energética de los edificios en 2024.

El mundo sigue construyendo a gran velocidad

Cada día se construyen aproximadamente 12,7 millones de metros cuadrados en el mundo, equivalente a añadir casi toda la ciudad de París en nueva superficie cada semana. En 2024, la superficie total de edificios aumentó un 1,7%, hasta alcanzar los 273.000 millones de metros cuadrados. Este crecimiento está impulsado sobre todo por las economías emergentes, como India y el Sudeste Asiático, aunque la construcción se ha ralentizado en Europa y China. Según la ONU, la transición hacia edificios más eficientes no avanza al mismo ritmo que la nueva construcción.

Inversión necesaria antes de 2030

Para alinear el sector con una trayectoria de cero emisiones netas, el informe calcula que la inversión en eficiencia energética en edificios debe alcanzar los 5,9 billones de dólares antes de 2030, unos 592.000 millones de dólares al año. Estas inversiones incluyen mejorar el aislamiento, rehabilitar edificios antiguos, reducir el uso de combustibles fósiles, electrificar los sistemas de calefacción y refrigeración e incorporar más energías renovables.

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