Las consultoras privadas estiman que el índice de precios al consumidor de abril se ubicará entre 2,5% y 2,8%, una mejora frente al 3,4% de marzo, pero aún lejos del objetivo oficial de consolidar una baja más marcada.
La inflación de abril habría mostrado una desaceleración frente al salto de marzo, aunque todavía se mantendría en una zona elevada para el objetivo oficial de consolidar una baja más marcada en los próximos meses. Las consultoras privadas coinciden en que el Índice de Precios al Consumidor se habría ubicado en torno al 2,5% mensual, con mediciones que van desde 2,5% hasta 2,8%.
El dato implicaría una mejora respecto de marzo, cuando el INDEC informó una inflación de 3,4% mensual, con un acumulado de 9,4% en el año y una variación interanual de 32,6%. En ese mes, los precios regulados subieron 5,1%, el IPC núcleo avanzó 3,2% y Educación fue la división de mayor aumento, con 12,1%, por el inicio del ciclo lectivo.
La pregunta central es si abril marca una vuelta al sendero de desinflación o apenas una corrección después de un marzo más cargado de factores estacionales y regulados. Por ahora, la respuesta de los privados apunta a una desaceleración, pero no a un quiebre definitivo: el índice seguiría lejos de perforar el piso del 2% mensual.
De acuerdo con el IPC-OJF para el Gran Buenos Aires, elaborado por Orlando J. Ferreres & Asociados, la inflación de abril fue de 2,6% mensual y registró una suba interanual de 30,7%. La inflación núcleo avanzó 2,7% mensual y 29,6% anual. Con ese resultado, la inflación general acumulada llegó a 11,1%, mientras que la núcleo acumuló 10,9% en los primeros cuatro meses del año.
En la misma línea, Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibria, proyectó una inflación de 2,5% para abril. En parámetros similares se ubicó C&T Asesores Económicos. El relevamiento de Orlando Ferreres arrojó una proyección de 2,6% mensual y 30,7% interanual. La consultora Analytica fue algo más alta en su estimación: proyectó una suba mensual de 2,8% para el nivel general de precios.
En alimentos y bebidas, durante la cuarta semana de abril se registró una variación semanal de 0,9% en cadenas de supermercados de todo el país, con un promedio de cuatro semanas de 1,3%. Según LCG, los precios de alimentos y bebidas subieron 1,3% en la última semana de abril, mientras que el promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 1,7%. Hubo una mejora frente a marzo, pero con una aceleración sobre el cierre del mes.
Además de la dinámica de los alimentos, otro factor que ayudó a mantener el índice cerca del 2,5% fue el comportamiento de los combustibles. En el mercado privado señalan que el compromiso de las petroleras de no aplicar nuevos aumentos durante abril contribuyó a evitar una presión adicional sobre transporte, logística y precios de góndola. Ese punto será especialmente sensible para mayo, ante la escalada del petróleo internacional por la tensión en Medio Oriente.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central ya anticipaba una baja gradual de la inflación mensual. En el informe de marzo, los analistas relevados por el BCRA esperaban una inflación de 2,6% para abril, luego del 3% previsto para marzo, y una continuidad de la desaceleración en los meses siguientes. Sin embargo, las expectativas de los hogares siguen más elevadas: según la Encuesta de Expectativas de Inflación de la Universidad Torcuato Di Tella, la inflación esperada promedio para los próximos 12 meses subió a 34% en abril.
En términos políticos y económicos, un IPC de abril cerca del 2,5% sería una señal favorable para la estrategia oficial, pero todavía no alcanza para confirmar que la inflación entró en una zona más baja y estable. Para eso, los próximos meses deberán combinar menor presión en alimentos, combustibles contenidos, tarifas administradas y expectativas más alineadas con el sendero que espera el mercado.
