La vida del profesor croata Frane Selak desafía toda lógica: sobrevivió a siete accidentes mortales en distintos medios de transporte antes de ganar una fortuna en la lotería.
La historia de Frane Selak, un profesor de música croata, parece extraída de una leyenda. A lo largo de su vida, Selak estuvo involucrado en siete accidentes graves con aviones, trenes, colectivos y automóviles, de los cuales salió con vida, a menudo con heridas menores. Sus experiencias lo llevaron a ser considerado tanto un hombre con mala suerte como un superviviente extraordinario.
Según reportes de medios como The Telegraph y la BBC, todo comenzó en 1962, cuando el tren en el que viajaba descarriló y cayó a un río helado. Selak logró escapar con un brazo roto, mientras 17 personas fallecieron. Un año después, en su primer y único vuelo en avión, fue eyectado de la aeronave por una puerta defectuosa; el avión se estrelló minutos después, cobrándose 19 vidas. Selak aterrizó en un pajar y sobrevivió.
En 1966, un colectivo en el que viajaba cayó a un río, incidente donde murieron cuatro personas. Selak nadó a la orilla con cortes y moretones. Decidido a evitar el transporte público, compró un auto, pero en 1970 el vehículo se incendió en una autopista y él logró salir segundos antes de que explotara. En 1973, otro fallo mecánico provocó que llamas entraran al habitáculo, quemándole el cabello.
La mala racha continuó en 1995, cuando fue atropellado por un colectivo en Zagreb y se levantó casi ileso. El último incidente ocurrió en 1996, cuando su auto chocó, quedó al borde de un precipicio de 90 metros y él saltó en el último instante, aferrándose a un árbol antes de ver cómo el vehículo explotaba abajo.
En 2003, el destino dio un giro: Selak ganó 800.000 euros con el primer billete de lotería que compró en su vida. Tras un breve período de gastos, vendió posesiones como una mansión y repartió gran parte del dinero entre familiares y amigos. Finalmente, se retiró a una vida modesta en Petrinja con su esposa Katarina, declarando que a su edad, lo que más valoraba era el compañerismo y no la fortuna.
