Desde su fundación en 1956 con una muestra itinerante en un transatlántico hasta su actual presencia en prestigiosas salas europeas, el museo conmemora siete décadas de diálogo con el arte argentino y adaptación a los desafíos de cada época.
El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires cumple 70 años de historia, un recorrido que comenzó de manera extraordinaria con una institución sin sede fija y que hoy proyecta su colección en el escenario internacional. La celebración oficial se realizó con un evento abierto al público que incluyó música en vivo.
Fundado el 11 de abril de 1956 por decreto, el museo tuvo su origen en la visión de su primer director, Rafael Squirru. Ante la falta de un edificio, Squirru organizó una exposición pionera a bordo del transatlántico Yapeyú, que durante 164 días exhibió obras de más de 50 artistas argentinos en veinte ciudades del mundo.
Jorge «Ponchi» Ponzone, el empleado con más antigüedad de la institución, con 44 años de servicio, remarcó el carácter fundacional de aquella decisión. «Es muy loco que hoy estemos festejando los 70 años de ese decreto, de un papelito, pero fue así: todo empezó por ahí», señaló. Aquella muestra itinerante no solo fue una solución a la falta de sede, sino un gesto innovador para la época, que precedió incluso a las exposiciones de la Fragata Libertad.
Actualmente, el museo tiene su sede en el edificio de Avenida San Juan 350, en el barrio de San Telmo, un espacio que rinde homenaje a sus inicios con una sala llamada Yapeyú. Su directora, Victoria Noorthoorn, reflexiona sobre la metáfora del buque: «Me gusta mucho la imagen del buque Yapeyú y la uso bastante como metáfora para un museo que debe transitar muchísimas tormentas, incertidumbres, desafíos». Para Noorthoorn, la vitalidad de la institución se construyó «en conversación con los artistas argentinos actuantes en cada momento histórico», un diálogo que le ha permitido mantenerse flexible y responder al arte de su tiempo.
La conmemoración de los 70 años coincide con un momento de gran proyección internacional para el Moderno. La institución participa activamente en exposiciones en Europa, como una retrospectiva dedicada a Alfredo Greco en Madrid y una próxima muestra en Venecia con obras que abordan la historia reciente argentina. Este impulso refleja la evolución de un museo que pasó de colgar cuadros en los pasillos de un barco a exhibir su acervo en algunas de las salas más prestigiosas del mundo.
