La economía china registró un crecimiento del 5% interanual en el primer trimestre, impulsada por la manufactura y las exportaciones. Sin embargo, las ventas minoristas no alcanzaron las proyecciones, evidenciando una demanda doméstica aún frágil.
La economía de China repuntó más de lo esperado en el primer trimestre, con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 5% frente al mismo período del año anterior, según datos oficiales publicados este jueves. Este ritmo, el más rápido en tres trimestres, estuvo impulsado por una sólida producción industrial y un fuerte desempeño de las exportaciones, que crecieron un 15%.
En contraste, el consumo interno mostró signos de debilidad. Las ventas minoristas aumentaron un 1,7% en marzo, una cifra por debajo de las expectativas y menor al 2,8% registrado en los dos primeros meses del año. Esta divergencia subraya el desequilibrio persistente entre una oferta industrial robusta y una demanda doméstica que se recupera a un ritmo más lento.
«El sector manufacturero sigue siendo resiliente y continúa siendo un pilar clave del crecimiento en el corto plazo», señaló Hao Zhou, economista jefe de Guotai Junan International. Agregó que la agenda macroeconómica del país probablemente se centre en prioridades interrelacionadas: la reflación y el impulso de la demanda interna.
El crecimiento secuencial del PIB, ajustado por estacionalidad, fue del 1,3% respecto al trimestre anterior, el mayor avance desde el último trimestre de 2024. Este desempeño llevó a algunas entidades financieras, como Deutsche Bank AG y Barclays Plc, a revisar al alza sus previsiones de crecimiento para China en 2026.
Las autoridades chinas calificaron el resultado como «valioso» dada la «severa» situación externa, destacando el rápido crecimiento de nuevos motores económicos, como la producción de alta tecnología, que aumentó un 12,5%. No obstante, reconocieron que el entorno global sigue siendo complejo y volátil.
Hasta el momento, el conflicto en Medio Oriente, ahora en su séptima semana, no ha impactado significativamente el impulso económico chino, en parte debido a medidas previas para fortalecer la seguridad energética y aislar la economía de la volatilidad global.
