Comentarios y amenazas recientes del expresidente de Estados Unidos han reavivado las discusiones públicas sobre su aptitud psicológica, generando reacciones tanto en la oposición como dentro de sectores de la derecha política.
WASHINGTON.- El comportamiento y las declaraciones públicas del expresidente Donald Trump en las últimas semanas han reavivado un debate de larga data en la política estadounidense: el concerniente a su salud mental. Una serie de comentarios, que incluyen amenazas contra Irán y críticas al Papa Francisco, han generado interrogantes sobre su estabilidad y las implicancias para el liderazgo de Estados Unidos en un contexto internacional complejo.
La Casa Blanca ha rechazado estas interpretaciones, defendiendo la lucidez del expresidente. Sin embargo, las dudas no se limitan a la oposición demócrata, que históricamente ha cuestionado su aptitud, sino que también se han escuchado en voces de figuras anteriormente aliadas a Trump dentro de la derecha política. Algunos han llegado a mencionar la posibilidad de aplicar la 25ª Enmienda de la Constitución, que establece un procedimiento para la destitución presidencial por incapacidad.
Entre los críticos se encuentran la exrepresentante republicana Marjorie Taylor Greene, quien calificó una de sus amenazas como «locura», y la comentarista Candace Owens, quien lo llamó «lunático genocida». También excolaboradores, como el exabogado de la Casa Blanca Ty Cobb y la exsecretaria de prensa Stephanie Grisham, han expresado públicamente sus preocupaciones.
En respuesta, Trump ha atacado a sus críticos en redes sociales, descalificándolos y atribuyendo sus comentarios a una búsqueda de atención mediática. Sus defensores argumentan que lo que algunos interpretan como erraticidad es, en realidad, una estrategia política calculada.
Las encuestas reflejan una inquietud creciente en la opinión pública estadounidense. Un sondeo de Reuters/Ipsos de febrero indicó que el 61% de los consultados cree que Trump se ha vuelto más errático con la edad. Otra encuesta de YouGov mostró que casi la mitad de los estadounidenses considera que es demasiado mayor para ser presidente.
Mientras tanto, los legisladores republicanos en el Congreso mantienen, públicamente, su apoyo a Trump, y no se vislumbra una acción concreta desde el gabinete para invocar la 25ª Enmienda. El debate, no obstante, continúa abierto, poniendo el foco en la edad y la aptitud de una figura central de la política de Estados Unidos.
