El capitán del ejército de Chipre confesó los crímenes, lo que derivó en la renuncia del ministro de Justicia. Las víctimas eran trabajadoras domésticas de Filipinas, Rumania y Nepal.
Buenos Aires, 31 mayo (NA) — Nikos Metaxas, de 35 años, capitán del ejército de Chipre, fue condenado a siete cadenas perpetuas por el asesinato de cinco mujeres y dos niñas. Los hechos ocurrieron entre septiembre de 2016 y 2019 en Chipre.
Las víctimas eran, en su mayoría, empleadas domésticas de Filipinas, Rumania y Nepal. El primer cuerpo hallado fue el de Mary Rose Tiburcio, filipina de 38 años, descubierto en una mina abandonada el 14 de abril de 2019 por un turista alemán. Se estima que Tiburcio fue la última en ser asesinada.
Las primeras víctimas habrían sido Livia Florentina Bunea, rumana de 36 años, y su hija Elena, de 8, asesinadas en septiembre de 2016. Sus cuerpos fueron colocados en valijas y abandonados en un lago.
En 2019 se encontró una valija con el cuerpo de Maricar Valtez Arquiola, filipina de 31 años, desaparecida desde diciembre de 2017. Posteriormente, la Policía encontró los cuerpos de Arian Palanas Lozano (filipina) y Ashita Khadka Bista (nepalesa), esta última en un pozo dentro de un campo de tiro del ejército.
El cuerpo de Sierra Graze Seucalliuc, niña filipina de 6 años, fue hallado en el lago Memi el 12 de junio de 2019, luego de que Metaxas indicara su ubicación. Era hija de Tiburcio y había desaparecido junto con su madre en mayo de 2018.
Los investigadores determinaron que seis víctimas murieron por estrangulamiento y una por un golpe en la cabeza. Metaxas contactó a algunas de sus víctimas por internet con el nombre de usuario ‘Orestes35’ para tener relaciones sexuales.
El juicio se realizó en 2019. Metaxas se declaró culpable y recibió siete cadenas perpetuas. El jurado afirmó que el asesino elegía a víctimas indefensas que habían llegado a Chipre en busca de trabajo. El caso provocó la renuncia del ministro de Justicia, Ionas Nikolau.
