En 1995, el arquero colombiano René Higuita ejecutó una acrobática maniobra que desafió las convenciones del fútbol y se convirtió en un hito deportivo inolvidable.
El 6 de septiembre de 1995, durante un amistoso en el estadio de Wembley, el guardameta de la Selección de Colombia, René Higuita, realizó una jugada que quedaría grabada en la historia del fútbol. Frente a un centro del inglés Jamie Redknapp, Higuita se impulsó hacia adelante y, con un movimiento inverso, rechazó el balón con los talones por encima de su espalda, en una acción que fue bautizada como el ‘Escorpión’. Aunque el árbitro había invalidado previamente la jugada por fuera de juego, la espectacularidad del gesto opacó el empate sin goles del partido.
La plasticidad del movimiento requirió una coordinación exacta y un timing perfecto. Higuita ya había mostrado anteriormente su estilo desinhibido, actuando muchas veces como un líbero y participando en la creación de juego. Su forma de entender el puesto obligó incluso a la FIFA a revisar ciertas reglas, como la del pase atrás al portero, influyendo en la dinámica táctica del fútbol moderno.
La prensa británica, conocida por su sobriedad, elogió la espectacularidad del arquero. Con los años, el ‘Escorpión’ fue elegido en diversas encuestas como una de las mejores jugadas de la historia. Más allá de lo anecdótico, representó una filosofía de juego donde la creatividad y la expresión artística tenían un lugar preponderante.
La carrera de Higuita estuvo marcada por esta dualidad entre la genialidad y el riesgo calculado. Su mentor en la selección, Pacho Maturana, destacó en su momento que la confianza del arquero era un motor para todo el equipo. A pesar de las críticas de sectores más conservadores, Higuita nunca abandonó su estilo identificatorio.
El legado de aquella jugada en Wembley trasciende el video viral. Simboliza una era del fútbol sudamericano que exportaba personalidad y audacia, y su figura sigue siendo estudiada por guardametas modernos que buscan mejorar su juego con los pies. El ‘Escorpión’ no fue solo una acrobacia; fue la declaración de principios de un deportista que entendía el fútbol como un espectáculo de libertad e innovación.
