El profesor y especialista en comunicación Preston Ni analizó en Psychology Today ocho expresiones recurrentes que pueden estar asociadas con patrones de pensamiento negativo. Aclara que decir alguna de estas frases de manera aislada no permite establecer un diagnóstico psicológico.
Las palabras que una persona utiliza a diario no solo sirven para comunicarse con los demás. También pueden reflejar la manera en la que interpreta sus experiencias, enfrenta los problemas y se percibe a sí misma. Algunas expresiones repetidas con frecuencia pueden estar relacionadas con patrones de pensamiento negativos que afectan el bienestar emocional.
El profesor y especialista en comunicación Preston Ni abordó esta cuestión en un artículo publicado en Psychology Today, en el que analizó diferentes actitudes presentes en personas que experimentan infelicidad de manera recurrente.
El experto advierte que tener pensamientos negativos ocasionalmente es completamente normal. El problema aparece cuando ciertas ideas se vuelven persistentes y terminan condicionando la forma de afrontar prácticamente todas las situaciones. Por lo tanto, decir alguna de estas frases de manera aislada no significa que una persona sea infeliz ni permite establecer un diagnóstico psicológico. La clave está en observar si forman parte de un patrón constante.
Las ocho frases asociadas con la infelicidad, según un especialista
Una de las primeras señales que identifica Ni es el diálogo interno negativo. Expresiones como “No soy lo suficientemente bueno”, “No puedo hacerlo”, “No me siento seguro” o “Voy a fallar” pueden terminar debilitando la confianza cuando se convierten en pensamientos recurrentes.
Otra frase frecuente es: “Si algo puede salir mal, seguro me va a pasar a mí”. En este caso, la persona anticipa un desenlace desfavorable incluso antes de saber qué ocurrirá. Esa tendencia a esperar sistemáticamente el peor escenario puede influir en las decisiones y aumentar la preocupación.
La tercera está relacionada con compararse constantemente con otras personas: “Nunca voy a ser tan exitoso como él o ella”. Pensamientos similares, como “Todos tienen la vida resuelta menos yo”, llevan a evaluar los propios logros a partir de la situación ajena y pueden alimentar la insatisfacción.
También aparece la dificultad para dejar atrás acontecimientos del pasado. “Si tan solo no hubiera cometido ese error, todo sería diferente” es una expresión que refleja una mirada centrada en aquello que ya no puede modificarse. Recordar un error puede servir para aprender, pero permanecer constantemente atrapado en él puede dificultar avanzar.
Una quinta expresión es: “Siempre me hacen sentir mal, no importa lo que haga”. Según el enfoque de Ni, este tipo de pensamiento puede aparecer cuando una persona siente que carece de control sobre sus emociones o circunstancias y atribuye ese poder exclusivamente a los demás.
Algo similar sucede con: “Nunca tuve las oportunidades que otros sí tuvieron, por eso estoy así”. Las circunstancias externas pueden tener un impacto real y profundo en la vida de una persona, pero el especialista advierte sobre convertir esa explicación en un pensamiento absoluto que elimine cualquier posibilidad de acción sobre el presente.
La séptima frase está relacionada con la culpa: “Nunca voy a perdonarme por lo que hice”. Reconocer los errores y asumir sus consecuencias es diferente de convertirlos en una condena permanente. Cuando el autorreproche se vuelve constante, puede dificultar la posibilidad de procesar lo ocurrido y seguir adelante.
Finalmente, Ni señala el miedo al fracaso y la búsqueda de perfección. Expresiones como “Tengo miedo, no sé si voy a poder hacerlo” pueden aparecer frente a desafíos importantes, pero adquieren otra dimensión cuando el temor impide sistemáticamente intentar cosas nuevas. “Por más que lo intentemos, simplemente no es humano ser perfecto”, sostuvo el especialista.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA
