En 1835, un grupo de opositores al gobierno de Rosas propuso a Chile la anexión de Mendoza y San Juan. El plan fue revelado, y el coronel Lorenzo Barcala fue fusilado en Mendoza el 1 de agosto de ese año.
En 1561, Pedro del Castillo fundó la ciudad de Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja, en honor a García Hurtado de Mendoza, quien había sido gobernador de Chile. El territorio dependía de la Capitanía General de Chile y, en 1783, la Intendencia de Mendoza pasó a formar parte de la Intendencia de Córdoba del Tucumán. El Segundo Triunvirato, a fines de 1813, creó la provincia de Cuyo, integrada por Mendoza, San Juan y San Luis, con capital en Mendoza. Este núcleo se desintegró en 1820 cuando San Juan y San Luis declararon sus autonomías.
Desde mediados del siglo XVIII, la producción vitivinícola y otras actividades agropecuarias de Mendoza habían generado un sector productor que intentó mantenerse al margen de las disputas políticas. La inseguridad en las rutas hacia Buenos Aires, los empréstitos forzosos y la interrupción del comercio con Chile tras la derrota de Rancagua afectaron la economía regional.
Cuando José de San Martín fue nombrado gobernador de Cuyo el 29 de noviembre de 1813, aplicó una reforma tributaria para financiar su campaña. Tras las guerras de independencia, las luchas civiles y las incursiones de caudillos como Facundo Quiroga y José Félix Aldao provocaron contribuciones forzosas y expropiaciones. Algunos productores, como Tomás Godoy Cruz, optaron por el exilio.
Los que permanecieron debieron organizar milicias para enfrentar a la banda de los hermanos Pincheira, que asoló el sur mendocino y chileno entre 1817 y 1832. La actividad vitivinícola decayó, y la provincia cayó en poder del rosismo en marzo de 1831.
En ese contexto, un grupo de cuyanos propuso a Chile, gobernado por José Joaquín Prieto y con influencia del ministro Diego Portales, que Mendoza y San Juan volvieran a depender de la Capitanía General de Chile, como en 1561. El plan incluía asesinar al caudillo Aldao. José Lisandro Calle, antirrosista exiliado, sugirió por carta a Portales que Chile se apoderara de esas provincias, argumentando que su población simpatizaba más con Chile que con otras provincias argentinas.
Portales se negó al plan y alertó a Juan Manuel de Rosas. Rosas se quejó ante el gobernador de Mendoza, Pedro Molina, quien ordenó una investigación. Entre los implicados estaban el coronel Casimiro Recuero, Juan Gualberto Godoy, Pedro Nolasco Videla y Joaquín Godoy. Francisco Domingo de Oro, ministro de Gobierno de San Juan, habría delatado la conspiración para salvarse.
El coronel Lorenzo Barcala, nacido en Mendoza en 1795, hijo de esclavos, fue reclutado por San Martín en 1815. Participó en la guerra del Brasil y se identificó con el bando unitario. En 1835, fue señalado como partícipe de la conspiración. Detenido en San Juan, fue enviado a Mendoza, donde se halló una carta suya que lo comprometía.
El juicio contra Barcala no contó con defensor, ya que varios abogados se negaron y el gobernador Molina prohibió que José María Reina asumiera la defensa. El 1 de agosto de 1835, a las 11 de la mañana, fue fusilado en la Plaza Nueva (actual Plaza Sarmiento) de Mendoza, acusado de conspirar para asesinar a las autoridades federales y de participar en el plan de anexión a Chile. Rosas elogió la medida y ordenó publicar su felicitación en La Gaceta Mercantil.
