El expresidente del Banco Central Martín Redrado consideró que la decisión del Gobierno de avanzar con una reforma de la Carta Orgánica de la autoridad monetaria representa una oportunidad para construir instituciones permanentes y evitar que el organismo vuelva a ser utilizado como una fuente de financiamiento del Tesoro.
En diálogo exclusivo con PERFIL desde Londres, el economista sostuvo que la Argentina necesita garantizarle al BCRA estabilidad y continuidad, luego de décadas atravesadas por cambios constantes de autoridades, crisis financieras y utilización de sus recursos para cubrir desequilibrios fiscales.
“Es una decisión oportuna y una nueva oportunidad para la Argentina de generar bases institucionales permanentes que le den a la política monetaria y financiera una estabilidad y una perdurabilidad que no ha tenido desde que se creó el Banco Central en 1935”, afirmó.
Según explicó, la alta rotación de autoridades refleja los problemas institucionales que atravesó el organismo. “Estamos con el presidente número 63 o 64 en casi 91 años de historia. Eso da un promedio de aproximadamente un año y medio”, remarcó.
Para Redrado, el debate resulta particularmente necesario después del “uso y abuso” de los recursos del Banco Central registrado durante los últimos años. En ese sentido, sostuvo que la nueva legislación debería fijar límites precisos y asegurar la permanencia de las autoridades.
“Independencia no significa aislamiento”
El extitular del BCRA señaló que uno de los puntos centrales de la discusión será definir qué implica la independencia de la autoridad monetaria dentro del esquema general de la política económica. “Independencia no significa aislamiento, y coordinación no significa subordinación”, resumió.
Redrado explicó que el Banco Central debe contar con independencia operativa para administrar los instrumentos monetarios, cambiarios y financieros. Esto implica que ni el presidente de la Nación, ni el ministro de Economía deberían poder ordenar al organismo qué hacer con la cantidad de dinero, la tasa de interés o las intervenciones en el mercado cambiario.
“El Presidente, el Directorio o eventualmente un Comité de Política Monetaria deben tener independencia para manejar los instrumentos. Nadie les puede decir desde el exterior que hagan esto con la cantidad de dinero, que hagan esto con la tasa de interés o que intervengan o no intervengan en el mercado cambiario”, planteó.
Sin embargo, aclaró que esta autonomía no supone que la entidad pueda actuar sin tener en cuenta la situación fiscal, productiva y cambiaria. “Jamás estaría proponiendo un Banco Central que se mire solamente el ombligo sin tener en cuenta el resto de las variables económicas. La política monetaria y la política fiscal son la mano derecha y la mano izquierda de cualquier política económica”, afirmó.
La clave, según Redrado, es evitar que el organismo se convierta nuevamente en una fuente de recursos para el sector público. “No hay que utilizar al Banco Central como instrumento de financiamiento porque eso termina quitándole independencia y deteriorando la calidad de vida de los argentinos, con mayor inflación, cepos cambiarios y distorsiones en la economía real”, agregó.
Las críticas a la Carta Orgánica de 2012
Redrado fue especialmente crítico con la reforma de la Carta Orgánica aprobada en 2012 durante la presidencia de Cristina Kirchner. Según afirmó, ese cambio amplió la capacidad del Poder Ejecutivo para utilizar la emisión monetaria y las reservas internacionales. “La Carta Orgánica de 2012 fue una piedra libre para la emisión monetaria y para utilizar al Banco Central como un instrumento de financiamiento del Tesoro sin ningún tipo de condicionamiento”, cuestionó.
El economista explicó que, en un esquema basado en agregados monetarios, la autoridad monetaria debería determinar cuánto dinero demanda la economía antes de decidir el volumen de emisión. Sin embargo, sostuvo que durante aquellos años ese análisis quedó subordinado a las necesidades fiscales. “Se ignoró totalmente la demanda de dinero. Se emitió de acuerdo con las necesidades que tuvo el fisco y se salió de la normalidad de cualquier país”, indicó.
Uno de los cambios más importantes de la reforma de 2012, recordó, fue la ampliación de los adelantos transitorios que el Banco Central podía otorgarle al Tesoro. La normativa anterior permitía un financiamiento equivalente al 12% de la base monetaria y al 10% de la recaudación de los doce meses previos, límites que luego fueron duplicados.
“Ahí se empezó a utilizar al Banco Central como una escribanía, no solo en términos de pesos, sino también para ir sacando los dólares”, afirmó. Redrado recordó que se opuso a esa política en enero de 2010, cuando mantuvo un enfrentamiento con Cristina Kirchner por el uso de las reservas internacionales.
“Aquello terminó dejando un Banco Central sin reservas y con cepo cambiario, en un país que es claramente bimonetario y que necesita no excederse en la cantidad de pesos, pero sí generar cada vez más soporte de dólares”, señaló.
Los tres artículos que Redrado propone cambiar
El expresidente del BCRA identificó tres artículos de la actual Carta Orgánica que, a su juicio, deberían modificarse. En primer lugar, planteó reformular el artículo 3 para establecer como objetivos prioritarios la estabilidad monetaria, la estabilidad de precios y la estabilidad financiera. “La inestabilidad financiera muchas veces ha determinado inestabilidad cambiaria y monetaria. Esos objetivos deben quedar claramente definidos”, explicó.
En segundo término, propuso modificar el artículo 20 para eliminar directamente los adelantos transitorios al Tesoro. Para Redrado, prohibir esta herramienta permitiría cerrar definitivamente la posibilidad de financiar el déficit fiscal mediante emisión monetaria.
El tercer cambio debería realizarse sobre el artículo 9, con el objetivo de impedir el nombramiento de autoridades del Banco Central en comisión. Actualmente, este mecanismo permite designar funcionarios sin la aprobación definitiva del Senado y facilita su remoción por parte del Poder Ejecutivo. “Hay que eliminar el nombramiento de los directores en comisión. Eso significa que el presidente de la Nación puede echar al presidente o a cualquier director del Banco Central de un día para otro”, advirtió.
Redrado también propuso reducir la cantidad de integrantes del Directorio. Actualmente, la conducción del organismo puede estar formada por hasta diez directores, una estructura que consideró excesiva. “Estoy convencido de que con cinco o, como máximo, seis directores se puede trabajar”, afirmó. Su propuesta contempla mandatos escalonados, con rotaciones cada dos años, para evitar que todo el Directorio quede alineado con un mismo período presidencial.
Además, sugirió que, en una conducción compuesta por cinco miembros, tres sean propuestos por el oficialismo y dos por la oposición, siempre que se trate de profesionales con experiencia reconocida en materia monetaria y financiera.
Las cuatro condiciones para bajar la inflación
Redrado remarcó que la independencia del Banco Central es una condición necesaria, pero no suficiente, para alcanzar una inflación de un dígito y sostenerla en el tiempo. A su entender, el proceso requiere una convergencia entre cuatro áreas de la política macroeconómica: la fiscal, la monetaria, la cambiaria y la financiera. “La política monetaria es condición necesaria, pero no suficiente. La inflación se baja cuando existe una convergencia entre la política fiscal, la monetaria, la cambiaria y la financiera”, explicó.
El economista reconoció que, debido a la historia de déficits y crisis de financiamiento del país, la política fiscal debe ocupar un lugar prioritario. Sin embargo, advirtió que concentrarse únicamente en el equilibrio de las cuentas públicas puede conducir a una política económica desequilibrada.
“La política fiscal tiene que ser el eje conductor, pero en el asiento del copiloto y en los dos asientos de atrás están la política monetaria, la cambiaria y la financiera”, graficó.
Una economía que crece de manera desigual
Al analizar la situación de la actividad económica, Redrado destacó el equilibrio fiscal alcanzado por el Gobierno y aseguró que se convirtió en un consenso social difícil de revertir. “La economía tiene un pilar muy importante que, a mi juicio, no tiene marcha atrás, venga quien venga en 2027: el equilibrio de las cuentas públicas se ha hecho carne en la mayoría de los argentinos”, sostuvo.
Sin embargo, advirtió que el programa económico presenta un desequilibrio entre el consumo, la inversión y las exportaciones. Para que el crecimiento sea inclusivo y sustentable, señaló, las tres variables deberían avanzar de manera simultánea. “Cualquier programa económico sustentable debe tener tres vectores: una política hacia el consumo, una política hacia la inversión y una política hacia las exportaciones. Esto no está pasando en la Argentina”, afirmó.
Redrado reconoció que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones impulsó proyectos en minería, energía, petróleo, gas y actividades agropecuarias. Estos sectores, a los que la Fundación Capital denomina “los tres magníficos”, registran tasas de crecimiento de dos dígitos.
Sin embargo, remarcó que en conjunto representan aproximadamente el 15% del producto y el 8% del empleo, por lo que su expansión no alcanza para dinamizar al conjunto de la economía. “Tenemos una economía muy dispar, donde hay tres sectores que crecen a niveles de dos dígitos y el resto sigue estando muy rezagado”, sostuvo.
Para extender las inversiones más allá de los grandes proyectos alcanzados por el RIGI, Redrado reclamó una “verdadera revolución impositiva” que reduzca la informalidad y mejore los incentivos para las pequeñas y medianas empresas. Entre las medidas que propuso se encuentran un régimen de amortización acelerada para las inversiones y un sistema automático de devolución del IVA aplicado a la compra de materiales y bienes de capital.
“Cuando se está levantando una fábrica o un galpón se empieza a pagar IVA por los materiales, pero recién se cobra IVA cuando comienza la producción. Quien está invirtiendo debería tener una devolución automática y una amortización acelerada”, explicó.
Respecto del consumo, rechazó la posibilidad de regresar a políticas de transferencias de ingresos financiadas con emisión. “El consumo no se incentiva con planes platita ni volviendo a las recetas fracasadas del pasado, sino bajando los impuestos al trabajo y los impuestos que pagan todos los meses los empleados en relación de dependencia”, sostuvo.
Redrado cuestionó a Ravier por anticipar un valor del dólar
Redrado también cuestionó las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, quien afirmó que el dólar podría alcanzar un valor de entre $1.700 y $1.800 durante los próximos meses. “Es un error garrafal que cualquier funcionario, sea ministro de Economía o presidente del Banco Central, hable de un nivel del tipo de cambio, incluso en reuniones privadas”, afirmó el expresidente del BCRA.
El economista evitó pronunciarse sobre cuál debería ser la cotización de la moneda estadounidense, pero advirtió que el mercado cambiario todavía opera bajo numerosas restricciones y que, por ese motivo, no puede considerarse completamente libre.
En particular, cuestionó la restricción cruzada que impide que una empresa que accede al contado con liquidación pueda ingresar al mercado oficial durante los 90 días posteriores. “Justamente porque no hay brecha, o porque la brecha es muy chica, este sería el momento de sacar esa restricción”, planteó.
Redrado reconoció que el equipo económico ha mostrado una fuerte determinación para reducir el gasto público, pero consideró que actúa con demasiada cautela al momento de remover las regulaciones cambiarias. “No hay que sacar todas las restricciones de un día para otro, pero sí hay que darles un ritmo y un horizonte a las empresas y a los inversores”, señaló.
FN-AM
