La organización ambientalista Greenpeace difundió mediciones térmicas en seis centros educativos de España, donde registró temperaturas de hasta 35 grados en aulas y 60 grados en patios.
Madrid, 18 jun (EFE).- Greenpeace informó este jueves sobre las condiciones térmicas en colegios e institutos de España. Según la organización, mediciones realizadas con cámaras termográficas en seis centros de Alicante, Barcelona, Madrid, Ourense y Sevilla mostraron temperaturas de hasta 35 grados en pupitres cercanos a ventanas y de 60 grados en patios.
La organización sostuvo que ir a clase a final de curso «se está convirtiendo en un riesgo para la salud» y solicitó a las administraciones que adapten de forma urgente y sostenible los edificios y patios escolares a episodios de calor cada vez más tempranos y prolongados.
Según las imágenes térmicas recabadas por Greenpeace, en el colegio visitado de Sevilla las aulas superaron los 31 grados y algunas zonas del patio rebasaron los 60. En dos colegios de Madrid, las aulas rondaron los 30 grados en el centro, pero los pupitres próximos a las ventanas registraron hasta cinco grados más.
En Benissa (Alicante), las zonas del patio destinadas a practicar deporte se acercaron a los 50 grados al mediodía. En Ourense, el centro visitado presentó mínimas próximas a los 27 grados y las zonas sin sombra del patio alcanzaron 40 grados en algunos puntos.
Greenpeace señaló que estudios científicos sitúan la temperatura óptima para el rendimiento escolar entre los 22 y 24 grados en climas templados. A partir de esa barrera, el rendimiento disminuye progresivamente por cada grado adicional hasta los 32.
Elvira Jiménez, responsable de adaptación al cambio climático de Greenpeace, afirmó que el calor excesivo «no es ninguna fuente de inspiración para nadie» y que provoca impactos en la salud como agotamiento por calor y golpe de calor. Además, indicó que afecta la capacidad cognitiva, la concentración y la comprensión, lo que «pone en jaque la calidad de la enseñanza».
Jiménez declaró que «la adaptación de los edificios y patios a la realidad climática no es ningún capricho. Es una cuestión de salud pública y del derecho a una educación de calidad». Demandó reformas estructurales de climatización eficiente y descarbonizada, con ventilación cruzada natural, protección solar, aislamiento térmico, energías renovables y sistemas sostenibles de climatización.
También solicitó naturalizar patios y entornos escolares, aumentar las zonas verdes y de sombra, ‘pacificar’ el tráfico en los alrededores de los colegios y priorizar actuaciones en los barrios más calurosos para no agravar las desigualdades ante el calor.
Greenpeace sostuvo que el reparto de competencias «no puede ser una excusa» y que las comunidades autónomas «tienen la mayor responsabilidad y deben coordinarse con ayuntamientos y Estado» para acelerar obras que, a su juicio, siguen siendo una asignatura pendiente en la mayoría de gobiernos.
