lunes, 1 junio, 2026

El pasaje Discépolo: el primer ferrocarril argentino y su huella en Balvanera

Un recorrido por la historia del pasaje Enrique Santos Discépolo, en el barrio de Balvanera, que fue parte del primer trazado ferroviario de la República Argentina, inaugurado en 1857.

En el barrio de Balvanera, en la ciudad de Buenos Aires, existe un pasaje que corta en diagonal una manzana, con un trayecto zigzagueante. Se trata del pasaje Enrique Santos Discépolo, que se extiende desde la esquina de Callao y Lavalle hasta la de Corrientes y Riobamba.

Este pasaje tiene su origen en el primer ferrocarril que circuló por la República Argentina, en 1857. El tramo formó parte del primer trazado ferroviario nacional, denominado «El Camino de Hierro de Buenos Aires Oeste». La inauguración ocurrió el 29 de agosto de ese año.

El recorrido original salía de la Estación del Parque, donde hoy se encuentra el Teatro Colón, tomaba la calle Parque (actual Lavalle) hasta Callao, y luego doblaba hacia Corrientes por el actual pasaje Discépolo. Ese tramo fue conocido como Curva de los Olivos, Curva de los Hornos de Bayo o, por su peligrosidad, Curva de la muerte. Luego seguía hasta Centro América (hoy Pueyrredón), doblaba en Piedad (Bartolomé Mitre) hasta Bermejo (Jean Jeaurés), donde estaba la primera estación. La formación continuaba por la actual Rivadavia hasta la última estación, en Floresta. Las paradas intermedias eran Almagro, Caballito y Flores.

La locomotora que lideraba la formación se llamaba La Porteña, llegó desde Inglaterra y había circulado durante la Guerra de Crimea. Llegó al puerto de Buenos Aires en la Navidad de 1856, junto a cuatro vagones. Veinte días después, fue trasladada a la Estación del Parque en un carromato tirado por bueyes, según algunas fuentes, o caballos, según otras.

Según crónicas de la época, unas 30.000 personas presenciaron la salida. Los maquinistas eran el inglés John Allen y el italiano Alfonso Corazzi. Entre los pasajeros se encontraban Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Dalmacio Vélez Sarsfield y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Valentín Alsina.

El viaje duró aproximadamente 35 minutos. Los pasajeros originales recibieron un refrigerio en el kiosco de la estación de Floresta, y luego la máquina emprendió el retorno. En 1883, al densificarse la población en la zona de la primera estación y volverse las vías un peligro para los transeúntes, se decidió que el tren partiera desde la estación de Once. La curva de la muerte quedó fosilizada en medio de la manzana. El pasaje se llamó Rauch durante un tiempo, y desde 1988 lleva el nombre actual de Enrique Santos Discépolo.

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