La psicóloga chilena Pilar Sordo y el periodista Luis Novaresio participaron en una charla del ciclo «Nada es tan simple» de Infobae, donde analizaron si la sociedad actual desafía realmente los mandatos impuestos o si estos fueron reemplazados por otros nuevos.
La psicóloga chilena Pilar Sordo y el periodista Luis Novaresio mantuvieron una conversación en el marco del ciclo «Nada es tan simple» de Infobae. Durante el encuentro, abordaron la pregunta central de si las personas desafían los mandatos sociales y son más libres. Sordo respondió de manera directa: «No».
Sordo señaló que, si bien hubo cambios culturales que aportaron flexibilidad y diversidad, los mandatos fueron reemplazados por otros. «Hemos ido cambiando los mandatos por otros y estamos atrapados en otros que no están aportando demasiado a la paz o al encuentro conmigo mismo o con los demás», afirmó.
Como ejemplo, mencionó el mandato de la juventud eterna, que afecta especialmente a las mujeres. Sordo indicó que cuando menciona que tiene 60 años, la reacción habitual es «No se te nota nada», y se preguntó si eso es un elogio o una condena. «Yo me quiero ver de sesenta», declaró.
Novaresio compartió una anécdota sobre Mirtha Legrand, quien le sugiere que se afeite la barba canosa para parecer más joven. «¿Por qué no me quiero parecer más joven?», se preguntó.
Sordo comparó su situación con la de su abuela, quien, según dijo, tuvo más libertad para envejecer y comer sin culpa, pero menos libertad para decidir si trabajar fuera de casa. «Se murió sin saber lo que era una proteína y comió de todo», recordó.
En relación con los millennials, Novaresio mencionó la narrativa de que no se aferran a trabajos ni priorizan la paternidad. Sordo expresó su desacuerdo: «No me la compro, pero ni en cuotas». Sostuvo que, aunque los millennials entran «al estadio por el placer», el recorrido es el mismo para todos y eventualmente aparece el deber. «Tienen que pagar la cuenta del agua», afirmó.
Novaresio planteó la paradoja de que «la aparente libertad no deja de ser un mandato de ser libre, incluso contra mi voluntad». Sordo coincidió y señaló que quienes actúan por oposición, no por elección, parten de una emoción enquistada que invalida la libertad.
Sordo observó una búsqueda de sentido en el presente, que vinculó con el pensamiento de Viktor Frankl. Mencionó el «efecto Rosalía» como un resurgimiento de la espiritualidad sin dogmas, ejemplificado por una concentración en la Plaza de Mayo con un sacerdote DJ en homenaje al papa Francisco. «Está todo tan desquiciado, tan banal, que necesitamos de cosas trascendentes», afirmó.
La psicóloga criticó la presión cultural del «propósito épico» promovido por la autoayuda. Propuso que el propósito puede ser «educar a los hijos, estar bien con los padres, ir a trabajar, volver a casa, preparar medialunas. Vivir es un tremendo propósito».
Finalmente, Sordo identificó la complacencia como el mayor inhibidor de la libertad. Afirmó que, según su experiencia acompañando a personas en proceso de morir, los arrepentimientos más comunes son «Me hubiera gustado haber hecho más lo que yo quería y no lo que los otros esperaban de mí». Novaresio citó una frase de Jorge Lanata: «Cuando más yo fui, más feliz fui».
Sordo concluyó: «Aquellos que se enojan con tus no son los mismos que se benefician con tus sí». Y agregó que no poner límites lleva a una «ambigüedad donde siempre el desdibujarte para el otro te hace perderte». Novaresio resumió: «Te niega». Sordo corrigió: «Te disminuye».
