Un análisis de las cifras del sector minero y energético en Argentina, en comparación con Chile, y las proyecciones de exportaciones para los próximos años, basado en datos de 2025 y estimaciones oficiales.
En 2025, Chile exportó más de US$63.000 millones en productos mineros, mientras que Argentina, con recursos comparables en litio, cobre, oro y plata, exportó US$8.109 millones en el mismo período, según datos del sector. La diferencia no se atribuye a factores geológicos sino a condiciones institucionales y de inversión de largo plazo.
Las exportaciones de energía proyectadas para 2026 ascienden a US$20.956 millones, casi el doble de los US$11.100 millones del año anterior. Este incremento responde a un aumento en los volúmenes físicos exportados: las exportaciones de petróleo crudo pasarían de 101 millones de barriles en 2025 a 195 millones en 2026, con un precio de exportación ponderado de US$86 por barril. El saldo energético neto proyectado para 2026 rondaría los US$17.922 millones, frente a un déficit de US$13 millones en 2023. Proyecciones a 2030 estiman un saldo de US$31.000 millones, vinculado al desarrollo de Vaca Muerta.
Vaca Muerta es la formación de hidrocarburos no convencionales más importante de América Latina y la segunda mayor del mundo en recursos recuperables de gas. El avance del gasoducto, la construcción de capacidad de licuefacción para gas natural licuado y el crecimiento de la inversión en pozos son los ejes de la proyección de largo plazo. Southern Energy lidera los proyectos bajo el régimen de incentivo a grandes inversiones con una terminal de GNL en Río Negro por US$15.200 millones.
En el sector minero, las exportaciones proyectadas para 2026 suman US$12.100 millones, frente a US$5.849 millones en 2023. El catálogo de inversiones bajo el régimen especial acumula US$80.200 millones entre proyectos aprobados y en evaluación. Entre los aprobados (US$27.200 millones) destacan Los Azules (McEwen Copper) y Rincón (Rio Tinto), cada uno por US$2.700 millones. En evaluación figuran El Pachón (Glencore, US$11.600 millones), Agua Rica (Glencore, US$6.700 millones), Vicuña (BHP-Lundin Mining, US$9.700 millones) y una planta de tratamiento de gas en Neuquén (Tecpetrol, US$6.400 millones).
El régimen de incentivo a grandes inversiones busca proveer estabilidad mediante garantías legales en materia tributaria, cambiaria y de acceso a divisas. Empresas como Rio Tinto, BHP, Glencore y Ganfeng evalúan o ejecutan proyectos en el país. El impacto abarca demanda de servicios de ingeniería, logística, construcción, empleo calificado en provincias como San Juan, Catamarca, Salta, Neuquén y Río Negro, y fortalecimiento de finanzas provinciales a través de regalías.
El pipeline de inversiones es mayormente una cartera de proyectos en evaluación. La consolidación del régimen institucional, el equilibrio macroeconómico y la capacidad del Estado para resolver trámites de habilitación y licencia social son condiciones necesarias para que los proyectos se concreten, según el análisis.
