Ella fue una de las primeras supermodelos; él, el líder de The Cars. Estuvieron juntos más de tres décadas y tras la muerte del músico, ella recibió una noticia inesperada.
La historia entre Paulina Porizkova y Ric Ocasek no fue simplemente la clásica unión entre una supermodelo y una estrella de rock. Fue el encuentro de dos personas con carencias emocionales que, durante décadas, encontraron en el otro una forma imperfecta e intensa de reparación.
Su vínculo atravesó el auge de la cultura MTV, la exposición mediática, la formación de una familia y una separación que no logró deshacer el lazo que los unía.
El flechazo en la era del videoclip
En 1984, Paulina, con 18 años, llegó al set del videoclip de «Drive». Era joven, magnética y comenzaba a abrirse camino en el modelaje internacional. Frente a ella estaba Ric Ocasek, líder de The Cars, un músico de 40 años, reservado y con un aura distante. Durante la filmación, Paulina lloró, gritó y se movió con libertad emocional, lo que capturó la atención de Ric. El flechazo fue inmediato, aunque él estaba casado y tenía hijos. La relación avanzó como un romance vertiginoso.
Una pareja icónica
Se casaron en 1989 en una ceremonia privada. Para entonces, eran una de las parejas más fotografiadas del ambiente artístico neoyorquino. Ella era una supermodelo global; él, productor e influyente. Tuvieron dos hijos, Jonathan y Oliver, y construyeron una vida familiar que hacia afuera parecía sólida.
Cicatrices y desgaste
Con el tiempo, Paulina definió su vínculo como un «amor egoísta», donde ambos satisfacían necesidades emocionales profundas. Tras más de dos décadas, la dinámica cambió. Paulina ya no era la joven que admiraba devotamente a Ric. Finalmente, en 2017 se separaron, pero continuaron conviviendo y manteniendo un vínculo cercano por sus hijos.
El último golpe
En 2019, tras una cirugía por cáncer de pulmón, Ric falleció durante la noche mientras Paulina lo cuidaba. La causa fue una enfermedad cardíaca agravada por enfisema. Paulina descubrió que Ric la había excluido de su testamento, acusándola de «abandono». Con el tiempo, logró un acuerdo legal que le otorgó parte de la herencia.
Un amor eterno
A pesar de todo, Paulina sostiene que el amor entre ellos no desapareció. Nacida en Checoslovaquia en 1965, su infancia estuvo marcada por el abandono y la reconstrucción. Hoy, ya en sus 60, reflexiona con claridad sobre su historia. «Fue una especie de amor egoísta para ambos. Pero funcionó maravillosamente durante mucho tiempo», expresó en redes sociales.
