El periodista y divulgador Claudio Martínez expuso en el programa QR! su visión sobre la disputa global por el liderazgo en inteligencia artificial y tecnología, y cómo esto redefine el equilibrio de poder mundial.
En el programa «QR!», emitido por Canal E, el periodista y divulgador Claudio Martínez presentó su columna «China, esa roja obsesión», en la que analizó el avance tecnológico de China y su impacto en la política internacional, la democracia y la disputa global con Estados Unidos.
Durante el programa conducido por Pablo Caruso, Martínez planteó una teoría geopolítica sobre el presente mundial y vinculó el crecimiento de la inteligencia artificial con el debilitamiento de la hegemonía estadounidense. «Toda esta sensación de que estamos en un período posdemocrático y toda esta violencia que estamos viendo tiene que ver con que Estados Unidos está perdiendo hegemonía mundial», sostuvo.
Según explicó, desde la caída de la Unión Soviética, Estados Unidos fue la única superpotencia global durante más de tres décadas, pero ese escenario comenzó a cambiar con el ascenso de China, que hoy disputa liderazgo político, militar, económico y tecnológico. «Estamos otra vez en un escenario de dos superpotencias, en medio de una nueva Guerra Fría. Una Guerra Fría que se recalienta en los centros de datos», afirmó.
Para Martínez, la inteligencia artificial se convirtió en el nuevo eje de poder mundial, y citó una definición de la empresa Palantir: «La inteligencia artificial es el arma disuasiva de este mundo».
El periodista explicó que China logró resignificar el comunismo y construir un modelo híbrido que combina capitalismo con planificación estatal, donde conviven la propiedad privada, el consumo masivo y un Estado que fija objetivos y controla su cumplimiento. «China es capitalismo con planificación estatal. Hay ricos, hay propiedad privada, pero también hay un Estado que define el rumbo», resumió. Además, recordó que en cada gran empresa privada china hay representantes del Partido Comunista que supervisan el cumplimiento de esas metas.
Uno de los puntos centrales fue el plan estratégico Made in China 2025, lanzado en 2015 para transformar al país en una potencia tecnológica. Durante diez años, China invirtió de forma masiva en educación, ciencia y desarrollo para dejar de ser solo «la fábrica del mundo» y pasar a liderar sectores como inteligencia artificial, robótica y microchips. Según Martínez, en la evaluación final el país había cumplido más del 80% de sus objetivos.
Martínez también destacó la enorme capacidad china para ejecutar e implementar tecnología a gran escala, así como el acceso masivo a datos que alimentan los algoritmos. «China es a los datos lo que Arabia Saudita es al petróleo: una fuente inagotable», señaló. Explicó que la hiper digitalización de la sociedad china, sumada a un modelo estatal menos restrictivo con el uso de información personal, le da una ventaja competitiva frente a Estados Unidos.
Otro punto remarcado fue el crecimiento científico: China ya supera a Estados Unidos en cantidad de publicaciones académicas y cuenta con millones de ingenieros trabajando en innovación. Además, domina gran parte del procesamiento mundial de tierras raras, minerales clave para el desarrollo digital, y lidera el avance en robótica humanoide. «En 2050 se estima que habrá 650 millones de robots humanoides en la Tierra, y China va a liderar eso», advirtió.
Martínez repasó los nombres de las grandes empresas tecnológicas chinas que hoy compiten con Silicon Valley: Baidu, Tencent, Alibaba, ByteDance y DeepSeek, entre otras.
Para cerrar, sostuvo que la transformación global no puede explicarse solo desde la figura de Donald Trump, sino desde una lógica más profunda de disputa entre modelos de poder. «Atrás del alucinado hay un montón de gente pensando que necesitan esta disrupción democrática para competir con China», concluyó. Finalmente, anunció que la próxima semana brindará un seminario llamado «Inteligencia colectiva», donde buscará debatir cómo construir una inteligencia artificial orientada al desarrollo humano y no solo al poder económico o militar.
