El actor contó cómo sobrelleva la ausencia de su hija de 12 años, quien reside en Turquía junto a su madre, Eugenia «La China» Suárez, y reflexionó sobre su rol como padre.
Nicolás Cabré atraviesa un buen momento profesional con su participación en la obra Ni media palabra en el Paseo La Plaza, y personal tras su boda con Rocío Pardo. Sin embargo, en el plano familiar enfrenta la distancia con su hija Rufina, de 12 años, que vive en Turquía con su madre, Eugenia “La China” Suárez.
En diálogo con Vuelta y Media (Urbana Play), Cabré explicó que cuando Rufina está en Argentina lo acompaña a sus compromisos laborales: “Cuando ella está acá, está conmigo y se fuma todas. Nunca tuve niñera, así que viene a todos los programas, me acompaña, va a los ensayos y a la obra”.
El actor destacó la influencia de su hija en su trabajo: “Cuando voy actuando, la veo a ella y la voy relojeando. Ella siempre es mi parámetro”. Además, contó que la adolescente asiste a las funciones de Ni media palabra cada vez que puede.
Cabré expresó su alegría por verla crecer: “Es lindo disfrutarla porque está creciendo. También es muy lindo compartir y ver cómo está pasando. Ella es feliz”. Sobre la posibilidad de que Rufina se dedique a la actuación, señaló que a los 12 años él ya tenía dos años de experiencia en el medio y que no estaría “muy contento” con que ella asuma esas responsabilidades en plena adolescencia, aunque la apoyaría si esa fuera su decisión.
El actor reflexionó sobre su rol como padre: “Vas entendiendo las cosas que decían tus papás y hoy que ya no tengo a los míos, descubro muchas cosas que ellos han vivido y nunca me dijeron, como no ser un palo en la rueda frente a decisiones que pueden gustarte más o menos”. En ese sentido, mencionó la decisión de Rufina de mudarse a Turquía: “Ella, gracias a Dios, tiene la oportunidad de decidir si se quiere aventurar o conocer otro idioma y país, y uno tiene que apoyar para que cuando ella se dé vuelta y te vea, vos estés saludándola y fantástico”.
Cabré aseguró que su hija es feliz con su nueva vida y que, pese a la comunicación constante, la extraña: “Hoy por hoy todo es mucho más fácil porque ella va y viene. Estamos hablando todo el día y la veo, pero obviamente la extraño. La apoyo y valoro lo que hace. El contexto en el que ella está es completamente diferente. Rufi dejó a todos sus amigos, no solo a mí, pero ahora tiene amigos nuevos, maneja otro idioma. Está en otro mundo completamente distinto”.
Para cerrar, el actor subrayó que intenta tomar esta experiencia como un aprendizaje: “No todo es color de rosa, pero todo esto me ayuda a tratar de ser mejor, que es lo único que quiero”.
