En un encuentro en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina, jefes comunales del peronismo bonaerense y representantes de la Iglesia Católica compartieron un diagnóstico sobre el deterioro social y económico en el conurbano.
La preocupación por el deterioro social y económico reunió a intendentes peronistas del conurbano bonaerense con representantes de la Iglesia Católica en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). Durante el encuentro, las partes coincidieron en que la situación social muestra signos de agravamiento, con una caída del consumo, aumento del desempleo y un crecimiento de la demanda alimentaria en barrios populares.
Participaron de la reunión los intendentes Mariel Fernández (Moreno), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Andrés Watson (Florencio Varela), Ariel Sujarchuk (Escobar), Fernando Espinosa (La Matanza) y Pablo Descalzo (Ituzaingó), junto al ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis; el senador provincial Mariano Cascallares; el dirigente sindical Roberto Álvarez, y el histórico dirigente Alberto Descalzo. Por la Iglesia, estuvieron presentes monseñor Marcelo Colombo, titular de la CEA, y el obispo de Quilmes, Carlos Tisera.
Según trascendió, los intendentes expusieron las dificultades que enfrentan las administraciones locales para sostener la asistencia social ante la reducción de recursos y el incremento de familias que recurren a comedores y merenderos. También señalaron problemas en pequeñas y medianas empresas, cierres de comercios y una caída persistente de la actividad económica en distritos ligados al consumo interno.
Desde la Iglesia, transmitieron inquietud por el aumento de la demanda social en parroquias y organizaciones comunitarias, donde se han multiplicado los pedidos de ayuda alimentaria y asistencia básica, especialmente entre familias que hasta hace pocos meses no recurrían a este tipo de contención.
El intercambio dejó una lectura política compartida: tanto los intendentes como sectores eclesiásticos consideran que la crisis social aún no alcanzó su punto más crítico y que el invierno podría profundizar el escenario en los barrios populares. En el peronismo bonaerense interpretan que la situación económica empieza a erosionar el humor social incluso en sectores que respaldaron electoralmente al actual gobierno, por lo que buscan reforzar la articulación con organizaciones sociales, sindicatos y la Iglesia para contener posibles focos de conflictividad.
