Un equipo internacional a bordo del rompehielos Polarstern identificó una formación insular no cartografiada, destacando la importancia de la exploración precisa en una de las regiones más remotas del planeta.
Una expedición científica internacional descubrió una isla previamente desconocida en el noroeste del mar de Weddell, en la Antártida. El hallazgo se produjo durante una misión a bordo del rompehielos Polarstern, perteneciente al Instituto Alfred Wegener (AWI) de Alemania.
La tripulación, compuesta por 93 personas, realizaba estudios oceanográficos cuando condiciones climáticas adversas forzaron al navío a buscar refugio cerca de la isla Joinville. Fue entonces cuando detectaron una elevación que no figuraba en la cartografía oficial.
Simon Dreutter, especialista en mapeo submarino del AWI, explicó que el sector aparecía marcado como una zona de peligro sin definir. «Mi curiosidad me llevó a examinar todas las líneas de costa disponibles y a regresar al puente de mando», relató. Inicialmente, el equipo confundió la formación con un iceberg, pero una inspección visual confirmó que se trataba de roca.
El Polarstern navegó con precaución hasta situarse a 150 metros del sitio, donde realizó un relevamiento mediante ecosonda multihaz y fotogrametría aérea con drones. Los datos obtenidos indican que la isla mide 130 metros de largo por 50 metros de ancho, con una altura de 16 metros sobre el nivel del mar.
La ubicación real difiere en una milla náutica de la señalada previamente en las cartas. Este error, sumado a la capa de hielo que la cubría, dificultó su identificación en imágenes satelitales convencionales. Los expertos atribuyen esta anomalía a la falta de cobertura de datos en la zona, lo que obliga a los sistemas cartográficos a descartar o interpolar objetos no confirmados.
El equipo ahora trabaja en el proceso de denominación oficial, tras lo cual la posición exacta figurará en los mapas internacionales. Este descubrimiento resalta la importancia de la navegación precisa en regiones críticas para el clima global.
Además del hallazgo, los investigadores continuaron con su agenda oceanográfica, que incluye mediciones del Sistema Híbrido de Observación con Flotadores Antárticos. Esta colaboración entre batimetría y oceanografía física aporta información valiosa sobre el comportamiento de la Antártida ante el cambio climático.
La expedición, iniciada en febrero de 2026, consolida una nueva referencia geográfica que mejora la seguridad marítima en una de las zonas menos exploradas del planeta.
