Un corredor inmobiliario señaló que la disponibilidad de propiedades para alquilar creció un 3,4% en el último mes, aunque se concentra en pocos barrios. Los valores suben a un ritmo menor que los precios generales.
El mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires presenta datos que contrastan con la percepción generalizada de escasez. En diálogo con Canal E, el corredor Miguel Chej Muse explicó que «la oferta de propiedades para alquiler de vivienda se incrementó», registrando en el último mes una suba cercana al 3,4%, lo que representa unas 14.800 propiedades disponibles.
Sin embargo, esta oferta no está distribuida de manera uniforme. «Seis barrios justifican el 52% de la oferta para alquiler para vivienda», indicó el especialista, siendo Palermo el que lidera ampliamente.
En cuanto a los precios, Chej Muse señaló que, si bien continúan en alza nominal, «están por debajo de la inflación». Desde la implementación del DNU 70/23, los alquileres aumentaron un 31% menos que el resto de los bienes de la economía, lo que implica una mejora relativa en términos reales para los inquilinos. No obstante, advirtió que los salarios aún no logran acompañar esa dinámica.
Los valores de referencia en el mercado son: un monoambiente ronda los 450.000 pesos, un dos ambientes cerca de 600.000 y un tres ambientes puede alcanzar los 850.000 en zonas como Caballito, Almagro o Palermo.
El especialista destacó la amplitud de opciones: «tenemos 48 barrios en la Ciudad de Buenos Aires y hay 14.000 propiedades para elegir», lo que permite priorizar ubicación y necesidades personales.
En el segmento comercial, reconoció un aumento en la vacancia de locales, especialmente en corredores tradicionales como Avenida Santa Fe y Cabildo, pero relativizó la situación al señalar una migración de ventas a plataformas digitales. Este cambio impactó en los locales físicos, pero abre oportunidades para nuevos emprendedores, en un contexto de reconversión sectorial donde rubros como la gastronomía y la tecnología crecen.
Finalmente, mencionó una mayor flexibilidad en los contratos y un criterio clave de viabilidad: la relación entre el alquiler y la facturación semanal del inquilino.
