Un informe oficial revela que en 2025 se contabilizaron solo 14 casos, marcando una tendencia descendente sostenida. El perfil del delito ha cambiado, asociándose mayormente a disputas dentro del crimen organizado.
A comienzos del siglo XXI, el secuestro extorsivo era un delito que generaba alarma social en la Argentina, con 1331 casos registrados entre los gobiernos de Fernando De la Rúa y los primeros años de Néstor Kirchner. En contraste, la información oficial indica que el año pasado se registró la cifra más baja desde el año 2000, con solo 14 casos.
La tendencia es marcadamente descendente a lo largo de los años. Según datos de la Unidad Especializada en Criminalidad Organizada (Ufeco), dependiente del Ministerio Público Fiscal, se pasó de 294 hechos en 2015 a 14 en 2025. Entre 2020 y 2025 se denunciaron 167 secuestros, una diferencia significativa frente a los 1331 del primer quinquenio del siglo.
El análisis cualitativo también muestra una evolución. Hace dos décadas, el delito podía afectar a cualquier persona, independientemente de su condición. En la actualidad, según el informe de la Ufeco, «los secuestros extorsivos se vinculan estrechamente con otros delitos de la criminalidad organizada». El documento detalla que, además de la exigencia de dinero, estos hechos suelen tener otras motivaciones, como ajustes de cuentas, reclamos de deudas por actividades ilícitas, disputas territoriales o demostraciones de fuerza entre bandas.
En 2025, el 50% de las víctimas fueron liberadas sin efectuar pagos. Los 14 casos se distribuyeron en la provincia de Buenos Aires (5), la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (4), Córdoba (3), Salta (1) y Misiones (1), con intervención de fiscalías federales.
El informe también menciona casos aislados donde intervinieron miembros de fuerzas de seguridad. En uno, inspectores de la policía porteña secuestraron a un joven en el Bajo Flores exigiendo un rescate; en otro, personal de Prefectura estuvo involucrado en un rapto en Mar del Plata. Asimismo, se registró el caso de una pareja rusa secuestrada por compatriotas, quienes fugaron al extranjero tras recibir pagos digitales.
La mayoría de los episodios actuales se resuelven en pocas horas. Solo tres de los secuestros de 2025 superaron las 24 horas de duración, lo que representa otra diferencia notable con la modalidad delictiva de años anteriores.
