miércoles, 21 enero, 2026

La abogada argentina acusada de racismo en Brasil dejó su alojamiento: Me quieren matar aquí

Agostina Páez, la abogada e influencer santiagueña de 29 años, atraviesa horas de extrema tensión en Río de Janeiro, donde es investigada por injuria racial. En las últimas horas, la joven abandonó el departamento en el que se alojaba luego que tres personas que se hicieron pasar por policías se acercaron al lugar y preguntaron por ella.

El hecho ocurrió el lunes por la tarde, cuando Páez había salido del departamento para comprar comida. Según relató, tres personas ingresaron al edificio preguntando por ella. “Se filtró la dirección del departamento temporal que alquilo y ayer me vinieron a buscar aquí”, contó en diálogo con Clarín. Fue la propietaria del inmueble quien la alertó, «muy preocupada y desesperada».

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La abogada explicó que esas personas dijeron que la buscaba la policía, aunque aclaró que mantiene contacto permanente con las autoridades brasileñas. “La señora que me alquila me avisó. Le dijeron que me buscaba la policía, y la policía no me está buscando porque estoy en constante contacto con ellos. Y efectivamente, personas se hicieron pasar. Ya di aviso y ahora estoy por irme a otro lado. Los brasileños me odian”, expresó.

«Por mi reacción pésima de la cual me arrepiento, hay gente buscándome, deseándome las peores cosas, mucho peores que la que yo hice. Me duele ver este desamparo de mi país«, declaró Agostina.

Agostina Páez, la abogada abogada argentina acusada de racismo en Brasil, podría enfrentar una pena de hasta 5 años en prisión.

Tras el episodio, los responsables del edificio le pidieron que se retirara por razones de seguridad. Su padre, Mariano Páez, confirmó la decisión y describió el estado emocional de su hija, en conversación con el diario El Liberal. “No se sabe quiénes fueron. Policías, periodistas, no sé. Como sea, los responsables del edificio le pidieron a Agostina retirarse. Así lo hizo y ahora alquilará otro piso. La pobre está aterrada. ‘Papi, me quieren matar aquí’, me dijo recién”, relató.

El letrado Sebastián Robles, que la representa en Brasil, aseguró al medio santiagueño que la joven está «atemorizada» y agregó: “Eran casi las 15. Ingresaron al piso tres personas que dijeron ser policías, pero todo muy confuso”. También adelantó que este martes solicitaron formalmente las grabaciones del incidente ocurrido días atrás, al considerar que el contexto “es otro al enrostrado a nuestra cliente”.

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El episodio que dio origen a la denuncia penal contra Páez tuvo lugar el pasado 14 de enero en un boliche del barrio carioca de Ipanema, mientras se encontraba de vacaciones en Brasil junto a un grupo de amigas.

“Pagamos la entrada y todo lo que consumimos. Cuando estábamos por salir, nos retienen y nos dicen que con la pulsera había cosas que no habíamos pagado. Nosotras habíamos pagado todo en el momento. Tengo los comprobantes, con los horarios y todo”, dijo en diálogo con el diario El Liberal.

Según su propio relato, la tensión aumentó cuando ella y sus amigas reclamaron lo que consideraban un cobro indebido. “Empezamos a decirles que nos estaban robando, que eran unos ladrones. Ellos se nos reían en la cara. Pagamos de todos modos”, contó.

Sin embargo, Páez sostuvo que, al salir del local, empleados del bar comenzaron a seguirlas por las escaleras y a realizar gestos obscenos. “Se agarraban los genitales, nos señalaban y se reían. Ahí es cuando yo hago ese gesto. No los llegaba a ver bien. Los gestos eran más para mis amigas”, se justificó.

Uno de los empleados del bar registró el accionar de la argentina, que luego fue denunciada por expresiones racistas. Se le atribuye haber utilizado la palabra “mono”, considerada un insulto de fuerte carga discriminatoria en Brasil. El delito de injuria racial, del que se la acusa, está equiparado al racismo en el país vecino y prevé penas de entre dos y cinco años de prisión sin posibilidad de excarcelación.

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La joven confirmó que su abogado solicitó el secuestro de las cámaras del edificio para respaldar su versión. Además, la defensa presentará este miércoles un recurso de hábeas corpus.

“Entendemos que es un instituto que puede prosperar, ya que Agostina permanece casi detenida en circunstancias adversas y confusas”, explicó Robles. Aunque aclaró que Páez no está detenida, sí deberá colocarse en los próximos días una tobillera electrónica para cumplir la medida que le impide salir del país.

Páez fue recibida por funcionarios del consulado argentino en Río de Janeiro, mientras su familia evalúa viajar para acompañarla ante el agravamiento de su estado emocional y las amenazas recibidas.

La Justicia brasileña avanza ahora en la etapa final de la investigación, mientras la joven enfrenta un alto costo económico, estimado en 10.000 dólares en honorarios legales, además del hospedaje, sin saber aún cuánto tiempo deberá permanecer en Brasil.

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