Las agencias CBP e ICE pueden revisar dispositivos electrónicos en puertos de entrada. La negativa a desbloquear un teléfono tiene consecuencias distintas según el estatus migratorio del viajero.
La pregunta aparece cada vez más entre viajeros internacionales: qué ocurre si un agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) o de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) solicita desbloquear un teléfono en un aeropuerto de Estados Unidos. La respuesta no es idéntica para todos los viajeros.
La CBP afirma que tiene autoridad para revisar dispositivos electrónicos durante inspecciones fronterizas y que esas búsquedas pueden realizarse en aeropuertos, puertos terrestres y marítimos. Según la propia agencia, en el año fiscal 2024 revisó dispositivos de menos del 0,01% de los viajeros internacionales que llegaron a un puerto de entrada.
Qué puede pedir la CBP
La CBP distingue entre búsquedas «básicas» y «avanzadas». Una búsqueda básica suele consistir en revisar manualmente el contenido visible del dispositivo. Una avanzada implica conectar equipos externos para copiar, analizar o revisar información de forma más profunda.
La política de CBP indica que una búsqueda avanzada requiere sospecha razonable de actividad ilegal o una preocupación de seguridad nacional, aunque esa exigencia es una regla administrativa de la agencia y no elimina el debate constitucional sobre privacidad digital en la frontera.
La agencia sostiene que los viajeros deben presentar dispositivos e información en condiciones que permitan inspección. Si una persona se niega a dar una clave o desbloquear el aparato, CBP puede demorarla, interrogarla más tiempo o retener el teléfono para revisión posterior. La ACLU advierte que decir «no consiento» puede dejar constancia de la negativa, pero no necesariamente impedirá que el dispositivo sea retenido.
Quién puede negarse y qué riesgo corre
Un ciudadano estadounidense no puede ser impedido de entrar a Estados Unidos solo por negarse a desbloquear su teléfono o entregar una contraseña, según la ACLU. Sin embargo, sí puede sufrir demoras, inspección secundaria y retención del dispositivo.
Para residentes permanentes legales que mantienen su estatus, la organización sostiene que debería aplicarse una protección similar: una green card no puede cancelarse sin audiencia ante un juez migratorio.
El riesgo cambia para turistas, viajeros del Visa Waiver Program, titulares de visas temporales y otros no ciudadanos que buscan admisión. La ACLU advierte que esas personas pueden correr riesgo de que se les niegue la entrada si se niegan a proporcionar una contraseña o acceso al dispositivo.
También importa distinguir CBP de ICE. CBP controla admisión y aduanas en la frontera; ICE puede intervenir en investigaciones o arrestos migratorios. Si un agente informa que una persona está bajo arresto o la acusa de un delito, organizaciones de derechos civiles recomiendan pedir hablar con un abogado antes de responder preguntas adicionales.
En definitiva, «negarse» es posible, pero no siempre inocuo. Para ciudadanos y residentes permanentes, la consecuencia típica no debería ser la denegación de entrada; para visitantes y titulares de visa, el riesgo migratorio puede ser mucho mayor.
