El 11 de septiembre de 2001, la Guardia Costera convocó por radio a todas las embarcaciones disponibles para evacuar la zona sur de Manhattan. Más de 150 barcos y unos 600 marinos participaron en el operativo, que trasladó a entre 300.000 y 500.000 personas en unas nueve horas. La operación fue calificada como la evacuación marítima más grande en la historia de Estados Unidos.
El 11 de septiembre de 2001, tras los atentados a las Torres Gemelas, cientos de miles de personas quedaron atrapadas en el extremo sur de Manhattan. Los túneles fueron cerrados, el subterráneo dejó de funcionar y los puentes colapsaron por la gente que huía a pie. Manhattan es una isla y, con las vías terrestres cortadas, la única salida posible era por agua.
Esa mañana, la Guardia Costera de Estados Unidos emitió por radio un llamado a «todas las embarcaciones disponibles» (all available boats) para que se acercaran a la costa de Manhattan y ayudaran a evacuar a la población. No existía un plan de contingencia ni un protocolo escrito para una evacuación de esa magnitud. En minutos, capitanes de ferrys, remolcadores, barcos de bomberos, lanchas de policía y embarcaciones turísticas comenzaron a converger hacia el sur de la isla.
Según estimaciones que van de las 300.000 a las 500.000 personas, la cantidad de civiles rescatados por mar ese día superó los 338.226 soldados aliados evacuados en los diez días de la operación Dinamo en Dunkerque en 1940. El almirante James Loy, comandante de la Guardia Costera, señaló que la evacuación había movido a más personas fuera de la isla que la evacuación aliada de Francia. Ante la Comisión Nacional que investigó los atentados, el entonces secretario de Transporte, Norman Mineta, calificó el operativo como la evacuación marítima más grande en la historia de Estados Unidos.
Se calcula que participaron más de 150 embarcaciones y alrededor de 600 marinos, entre profesionales y voluntarios, en un ida y vuelta constante entre Manhattan, Nueva Jersey y Brooklyn durante unas nueve horas.
La operación fue protagonizada por trabajadores sin entrenamiento formal en manejo de desastres. Capitanes de la naviera NY Waterway, tripulaciones de remolcadores comerciales, marineros de barcos escuela y empleados portuarios se sumaron de manera improvisada. Los investigadores James Kendra y Tricia Wachtendorf, del Centro de Investigación de Desastres de la Universidad de Delaware, estudiaron el fenómeno: entrevistaron a un centenar de participantes y cruzaron testimonios con archivos orales de la Guardia Costera y del South Street Seaport Museum. El resultado fue el libro «American Dunkirk: The Waterborne Evacuation of Manhattan on 9/11».
La historia también fue documentada en el cortometraje «Boatlift: An Untold Tale of 9/11 Resilience», estrenado en 2011 para el décimo aniversario de los atentados, narrado por Tom Hanks y dirigido por Eddie Rosenstein. Uno de los testimonios es el de Vincent Ardolino, capitán del barco de pesca Amberjack, quien decidió usar su embarcación para rescatar personas.
Para la conmemoración de los 25 años se estrena «Boatlift 9/11» (2026), un cortometraje ficcionado dirigido por Dale Fabrigar, con actuaciones de Sofia Helin y Preslea Elliott. El argumento gira en torno a una capitana y su hija que trabajan en un remolcador en el puerto de Nueva York durante el ataque. La producción busca visibilizar las consecuencias de salud a largo plazo que sufrieron muchos sobrevivientes, como enfermedades respiratorias y distintos tipos de cáncer vinculados a la exposición prolongada a escombros tóxicos.
