El jefe de Gobierno porteño y el expresidente se reunieron en el Ecoparque para abordar la gestión y la estrategia electoral de cara a 2027, en un contexto de tensiones internas sobre una eventual alianza con La Libertad Avanza.
El martes por la mañana, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, y el expresidente Mauricio Macri se reunieron en el Ecoparque para tratar temas de gestión y definir los próximos pasos del PRO en el distrito. Al mandatario lo acompañaron el jefe de Gabinete de CABA, Gabriel Sánchez Zinny, y el ministro de Hacienda, Gustavo Arengo; del lado del expresidente estuvo el diputado y exsecretario General de la Presidencia, Fernando de Andreis.
Según informaron fuentes gubernamentales a Ámbito, el foco del encuentro estuvo puesto en la desregulación del GCBA, una agenda que cobró relevancia con la irrupción de los libertarios en la arena porteña. La reunión estaba pactada como parte de los encuentros quincenales de seguimiento de gestión que organiza el jefe de Gobierno. El expresidente no suele asistir a estas charlas, pero en esta oportunidad participó.
Las fuentes indicaron que la discusión se centró en cuestiones de gestión y no se analizaron aspectos de la estrategia electoral. Asimismo, señalaron que el vínculo entre los Macri no es malo, a pesar de las versiones sobre un presunto encono del expresidente con su primo. “Mauricio siempre termina peleado con los que no hacen lo que él quiere”, afirmó una persona actualmente alejada del partido.
El ministro Arengo, uno de los principales ejecutores del plan desregulatorio, fue el protagonista del encuentro. Durante la gestión actual, Hacienda instrumentó la reducción de impuestos, la eliminación de trámites burocráticos, retiros voluntarios en planta permanente y la supresión de cargos jerárquicos, lo que llevó a CABA a reducir la planta administrativa a su nivel más bajo en 10 años.
La agenda desregulatoria se superpone con las propuestas que impulsan el presidente Javier Milei y su hermana Karina a través de Pilar Ramírez, jefa de bloque y presidenta de LLA en CABA. Esto ha generado quejas de la bancada violeta contra Jorge Macri, a quien acusan de querer atribuirse proyectos como la adhesión al RIGI y la sanción del RIMI CABA.
De fondo, subyace la necesidad del jefe de Gobierno de alinear los objetivos propios al contexto nacional, tras la derrota de mayo de 2025, que mostró una nueva realidad: parte del electorado histórico del PRO pasó a manos de los libertarios. “No tenemos que volver al pasado. No podemos permitirnos cometer nuevamente ese error. Regresar al pasado es volver al kirchnerismo, al populismo, a un país que quedó devastado”, declaró Jorge Macri la semana pasada. “No hay que descartar un acuerdo para no volver al pasado”, sintetizó.
En su círculo cercano reconocen que la estrategia de Jorge Macri es sostener las PASO en el distrito para competir en una interna con LLA o encabezar una fórmula compartida, aprovechando la falta de candidatos concretos en las filas libertarias tras la renuncia de Manuel Adorni. Actualmente, Patricia Bullrich suena como posible reemplazo. “Yo puedo ser candidata y me tengo una fe bárbara”, afirmó en una entrevista reciente.
Mientras en algunas gobernaciones gana peso la opción del desdoblamiento electoral, el jefe de Gobierno apuesta a un acercamiento a LLA. Ya sufrió el costo de adelantar, situación que le valió la enemistad con Javier Milei, relación que logró recuperar mediante negociaciones y concesiones en la Legislatura porteña y la aceptación del cobro en cuota con bonos de la deuda por la coparticipación.
Una nueva alianza con LLA acercaría al PRO al objetivo de retener CABA. Los 30 puntos que obtuvieron los libertarios en mayo de 2025, sumados a los 15 del macrismo, los ubicaría al borde de un triunfo en primera vuelta. No obstante, el escenario podría cambiar si no se desdobla, ya que parte de la suerte quedaría atada a la evolución económica nacional y al clima social hacia octubre, cuando Milei dirima su reelección.
Por su parte, Mauricio Macri aún no le dio el visto bueno a la reelección de su primo y difiere en forzar una interna o ceder espacio a LLA. Considera que la Ciudad debe continuar bajo el ala del PRO y aspira a una negociación más amplia que incluya candidaturas en otros territorios provinciales. Macri coquetea con una eventual candidatura presidencial, aunque reconoce que regresar a la Casa Rosada sería un sacrificio que actualmente no estaría dispuesto a hacer. Avanza con su gira “El Próximo paso” para revitalizar al PRO.
Una encuesta de Isasi-Burdman analizó dos escenarios electorales: sin la participación del PRO, los libertarios obtendrían 39 puntos, frente a 23 del peronismo. En caso de jugar el macrismo, sacaría 10 puntos y la performance de LLA caería a 35 puntos.
Días atrás, el PRO marcó distancia con la segunda etapa del Gobierno de Milei a través de un informe de la Fundación Pensar. El documento reconoció que la administración libertaria ordenó las principales variables macroeconómicas, pero alertó que la sociedad demanda respuestas sobre salarios, consumo, empleo y poder adquisitivo. “La estabilización económica ya no alcanza”, resume el texto, que cuestiona el ajuste a los jubilados y las dificultades de la clase media.
En las filas de Karina Milei apuntan a conquistar el territorio porteño, aunque son conscientes de que eso puede afectar una alianza a nivel nacional. Afirman que solo negociarán con el expresidente los términos de una futura alianza, o con un interlocutor válido como Daniel Angelici y Pilar Ramírez, a quienes une el vínculo con Darío Wasserman, esposo de la legisladora y presidente del Banco Nación.
Pese a la recomposición de la relación entre la Rosada y Uspallata, Jorge Macri no será quien defina los términos de un eventual acuerdo. Lleva adelante las discusiones locales a través de Ezequiel Sabor y del propio Angelici respecto a la sanción de proyectos en una Legislatura donde el oficialismo está en minoría y necesita el apoyo de los libertarios para sostener la gestión.
En ambos espacios coinciden en dos aspectos: impulsar una agenda desregulatoria en CABA y evitar un triunfo del peronismo. En la vereda de enfrente, el camporismo y el sector liderado por Juan Manuel Olmos entienden que para ganar será necesario ampliar horizontes, con Horacio Rodríguez Larreta como posible nombre a incorporar. Sin embargo, en las filas del exjefe de Gobierno esperarán hasta fin de año para definir cómo y con quién jugarán.
