Durante la transmisión en vivo del programa Último Aviso, la conductora Fiorella Sargenti informó que la empresa despidió a unos 20 trabajadores luego de que el personal presentara un reclamo salarial colectivo. La pantalla se cortó y el canal quedó en silencio.
Como todos los días, la programación de Blender cumplía horario habitual. La cámara estaba encendida, los chistes seguían al aire. Pero detrás de ese telón, se respiraba un mal momento que terminó tornándose indisimulable. En pleno vivo de Último Aviso, la conductora Fiorella Sargenti frenó en seco la transmisión, miró a cámara y afirmó: la empresa despidió a unos 20 trabajadores por hacer un reclamo vinculado a los salarios. Segundos después de avisar que había guardias de seguridad esperando afuera del estudio, la pantalla se fue a negro, el logo quedó congelado y el canal quedó en silencio.
Según dijeron fuentes del canal a PERFIL, el conflicto estalló minutos después de que los empleados enviaran un correo electrónico colectivo a la empresa. En ese texto, la planta del medio exigía que se cumplieran los acuerdos de haberes pautados antes de comenzar el año de aire. Según confiaron a este medio, el personal solicitaba abrir una mesa de diálogo ordenada. El reclamo apuntaba a resolver el pago de feriados, la aplicación del aumento trimestral acordado y la situación particular de varios compañeros afectados por los últimos cambios en la empresa.
La nota formal a los dueños llevó la firma de la gran mayoría de los empleados del canal. Trabajadores de aire, producción, del área comercial y de redes se unieron para pedir respuestas sobre sus ingresos. Frente a los despidos como única contestación, el equipo periodístico y los técnicos pactaron cortar el vivo de forma coordinada.
La advertencia final de la conductora antes del apagón (“Si tocan a uno, tocan a todos”) marcó la línea de acción de los empleados. El colectivo de trabajadores debate los pasos a seguir, pero la postura inicial es exigir la reincorporación inmediata de todos los compañeros despedidos.
Figuras del mismo entorno salieron a respaldar a los trabajadores. El conductor Marcos Aramburu envió un abrazo público a sus amigos despedidos y se refirió a la cúpula empresarial como “inútil”. Para cerrar, dejó una frase: “Algunos medios ‘nuevos’ se parecen mucho a los viejos”.
Los negocios del poder detrás de la pantalla
El dueño de Blender es Augusto Marini, titular del Cale Group y el mismo empresario que financia la señal Carajo. Se trata del canal donde trabaja el “Gordo Dan”, donde se refugian los integrantes de Las Fuerzas del Cielo y que cuenta con la participación de funcionarios del equipo económico de Luis “Toto” Caputo.
Marini está a un paso de quedarse con el manejo del Canal de la Ciudad, luego de ofertar 35 millones de pesos más que la propuesta rival, garantizando un canon mensual de 50 millones. Hace apenas un mes, en medio de la emergencia ferroviaria, el gobierno libertario le adjudicó una contratación directa por casi cuatro millones de dólares para la reparación de trenes.
El vínculo de Marini con la gestión de La Libertad Avanza nació de la mano del asesor presidencial Santiago Caputo, pero en las últimas semanas comenzó a tomar distancia para tejer alianzas directas con el “karinismo” y tender puentes con la familia Menem.
