El pontífice visitó un centro de acogida humanitaria en La Laguna y ofició una misa en Santa Cruz de Tenerife antes de regresar al Vaticano.
El papa León XIV dedicó el viernes su última jornada en España a la isla de Tenerife. La agenda comenzó en el centro de acogida humanitaria Las Raíces, en San Cristóbal de La Laguna, donde se reunió con 685 migrantes procedentes de Senegal, Gambia y Mali, así como con personal del dispositivo de acogida. Dos migrantes tomaron la palabra ante el pontífice.
Posteriormente, el papa participó en un encuentro de integración en la Plaza del Cristo de La Laguna, con testimonios de personas llegadas de África y América Latina. El broche final del viaje fue la misa de clausura, celebrada a las 12:15 horas en la Explanada Portuaria de Los Llanos de Santa Cruz de Tenerife. El altar fue diseñado con piedra volcánica y plantas autóctonas, y tuvo como fondo el océano y tres cayucos reales. Unos 300 concelebrantes acompañaron al pontífice en la eucaristía.
Tras la misa, León XIV se trasladó al aeropuerto Tenerife Norte-Los Rodeos, donde el rey Felipe VI presidió la ceremonia de despedida a las 14:30 horas. El papa emprendió luego el vuelo de regreso a Roma.
El jueves, el papa había centrado su jornada en Gran Canaria. Tras aterrizar en la base aérea de Gando, se trasladó al muelle de Arguineguín para reunirse con asociaciones de acogida, supervivientes de la travesía atlántica y un capitán de Salvamento Marítimo. Por la tarde, más de 46.000 fieles asistieron a la misa en el Estadio de Gran Canaria, donde el pontífice agradeció el trabajo de las organizaciones humanitarias y llamó a la solidaridad e integración.
