El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) analiza retirar agentes migratorios y aduaneros de aeropuertos internacionales en ciudades santuario. California advierte con acciones legales.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, reiteró un plan para suspender el procesamiento migratorio y aduanero en aeropuertos internacionales ubicados en ciudades santuario. Mullin declaró en una entrevista televisiva que el gobierno federal no tiene obligación de mantener esos controles en jurisdicciones que, según afirmó, “no permiten” aplicar las leyes de inmigración y bloquean el trabajo de los agentes en instalaciones locales.
La iniciativa generó reacciones en el sector aéreo, organizaciones de transporte y gobernadores demócratas. La Asociación de Viajes de Estados Unidos y Airlines for America señalaron un posible impacto en la conectividad y en la economía vinculada al turismo. Un eventual retiro de agentes federales podría paralizar o desviar vuelos internacionales y afectar a viajeros migrantes que utilizan estos aeropuertos como puerta de entrada y salida del país.
La propuesta incluye aeropuertos como John F. Kennedy (JFK), Newark, Filadelfia, Chicago, Denver, Los Ángeles, San Francisco y Seattle. Mullin cuestionó que se procesen vuelos internacionales en esas terminales mientras las jurisdicciones santuario no colaboran con las deportaciones.
En paralelo, se registraron protestas en Newark, donde manifestantes anti-ICE bloquearon el acceso a Delaney Hall para denunciar condiciones dentro del centro de detención. El DHS rechazó esas acusaciones en un comunicado.
En una reunión de gabinete, Mullin y el zar de la frontera, Tom Homan, defendieron una línea más dura, incluso aludiendo a alimentar por la fuerza a detenidos en caso de huelga de hambre. El endurecimiento del discurso profundiza el choque con estados y ciudades santuario, que defienden políticas locales para proteger a migrantes frente a las deportaciones. Gobernadores demócratas, entre ellos Gavin Newsom en California, advirtieron que recurrirán a los tribunales si el DHS concreta la suspensión de controles federales en aeropuertos clave de sus estados.
Por el momento, los controles migratorios y aduaneros continúan operando mientras el plan del DHS se mantiene en discusión interna. Si la propuesta avanza, podrían registrarse desvíos de vuelos, cancelaciones o cambios de aeropuerto que encarezcan los viajes y compliquen conexiones. Personas con procesos migratorios abiertos, entrevistas o plazos sensibles deberían monitorear eventuales anuncios oficiales y revisar sus itinerarios.
